
POR QUÉ ESCRIBO
miércoles, 24 de octubre de 2007
Recuentos de Primavera

jueves, 6 de septiembre de 2007
UNA NUEVA REVOLUCIÓN
Años atrás nuestro país, mi país, vivía in clima de cambios. Había accedido al gobierno un hombre socialista. La carga no era menor, porque no es lo mismo ser socialista hoy que en aquellos tiempos (Lagos se dice socialista ja).Se supone, después en largo periodo de oscurantismo, de dictadura de muerte y miedo, pudimos acceder a la Democracia. Claro que fue bienvenida.
Sin embargo, hoy seguimos descontentos, extraño.
No lo es tanto… La revolución, el sueño por un mundo nuevo, todavía permanece y ello sólo porque se constata que los políticos de hoy repiten (en democracia), las mismas desigualdades sociales, las mismas discriminaciones.
Hoy está claro que el mundo marginal sigue igual, no se nota, puesto que lo han camuflado con el discurso del gobierno ciudadano, lo cual ya es una exclusión, puesto que ciertamente existe un mundo campesino, minero, pesquero, etc. Sólo se integran a este nuevo estado de cosas los que tienden la mano, los serviles, los que están dispuestos a transar la su vida y la de sus muertos por unos pocos/muchos pesos, los que hoy en día reniegan de su pasado confrontacional y de lucha, de sueños y esperanzas, sólo por un bienestar personal y efímero. Dobles discursos, que más patético que Navarro siendo gobierno y oposición al mismo tiempo.
Los/as pobres, los/as jóvenes, los/as niños, los/as homosexuales, etc. (hasta las mujeres) siguen excluidos/as de esta “democracia”.
Entonces hay que hacer la otra revolución, la de la integración, no la de la tolerancia, ni de la aceptación. Tolerar es una fea palabra. Te tolero, pero no te acepto y menos te integro, en suma te sigo mirando en menos.
Septiembre es mes de cambio, no sólo de cambio de estación.
Alguna vez septiembre nos cambió la vida, alguna vez septiembre nos sumió en el miedo, alguna vez septiembre nos hizo palpar la muerte, alguna vez septiembre nos introdujo en la cultura del silencio.
Que sea entonces este nuevo septiembre, para gritar como Parra: “viva la Cordillera de la Costa, muera la Cordillera de los Andes”.
Digamos entonces que las cosas no es tan del todo bien, que hay algo que no funciona en democracia. Eso se llama no saber conjugar el verbo integrar.
Superada la cultura de la muerte, superada la cultura del silencio, podemos hacer un manifiesto que incluya a los que no tienen, a los que son discriminados, a los excluidos en fin a todo/as aquel que sienta que la democracia no le llegó.
Sigo pensando en la Revolución, sigo pensando en el compañero Allende y su justa lucha, sigo pensando en que “algo huele mal en Dinamarca”.
Me adhiero entonces a este Manifiesto, dicho alguna vez y que hoy es parte (sólo parte) de esta nueva revolución que está por comenzar. Otro mundo es posible.
MANIFIESTO
(Hablo por mi diferencia)
No soy Passolini pidiendo explicaciones
No soy Ginsberg expulsado de Cuba
No soy un marica disfrazado de poeta
No necesito un disfraz
Aquí está mi cara
Hablo por mi diferencia
Defiendo lo que soy
Y no soy tan raro
Me apesta la injusticia
Y sospecho de esta cueca democrática
Pero no me hable del proletariado
Porque ser pobre y maricón es peor
Hay que ser ácido para soportarlo
Es darle un rodeo a los machitos de la esquina
Es por un padre que te odia
Porque a su hijo se le dobla la patita
Es tener una madre de manos tajeadas por el cloro
Envejecidas de limpieza
Acunándote de enfermo
Por malas costumbres
Por mala suerte
Como la dictadura
Porque la dictadura pasa
Y viene la democracia
Y detracito el socialismo
¿Y entonces?
¿Qué harán con nosotros compañeros?
¿Nos amarrarán de las trenzas en fardos?
Con destino a un sidario cubano
Nos meterán en algún tren de ninguna parte
Como en el barco del general Ibáñez
Donde aprendimos a nadar
Pero ninguno llegó a la costa
Por eso Valparaíso apagó sus luces rojas
Por eso las casas de caramba
Le brindaron una lágrima negra
A los colizas comidos por las jaibas
Ese año que la Comisión de Derechos Humanos
No recuerda
Por eso compañero le pregunto
¿Existe aún el tren siberiano?
Ese tren que pasa por sus pupilas
Cuando mi voz se pone demasiado dulce
¿Y usted?
¿Qué hará con ese recuerdo de niños
Pajeándonos y otras cosas
En las vacaciones de Cartagena?
¿El futuro será en blanco y negro?
¿El tiempo en noche y día laboral
sin ambigüedades?
¿No habrá un maricón en alguna esquina
desequilibrando el futuro de su hombre nuevo?
¿Van a dejarnos bordar de pájaro
las banderas de la patria libre?
El fusil se lo dejo a usted
Que tiene la sangre fría
Y no es miedo
El miedo se me fue pasando
De atajar cuchillos
En los sótanos sexuales donde anduve
Y no se sienta agredido
Si le hablo de estas cosas
Y le miro el bulto
No soy hipócrita
¿Acaso las tetas de una mujer
no lo hacen bajar la vista?
¿No cree usted
que solos en la sierra
algo se nos iba a ocurrir
Aunque después me odie
Por corromper su moral revolucionaria
¿Tiene miedo que se homosexualice la vida?
Y no hablo de meterlo y sacarlo
Y sacarlo y meterlo solamente
Hablo de ternura compañero
Usted no sabe
Cómo cuesta encontrar el amor
En estas condiciones
Usted no sabe
Qué es cargar con esta lepra
La gente guarda la distancia
La gente comprende y dice:
Es marica pero escribe bien
Es marica pero es buen amigo
Super-buena-onda
Yo no soy buena onda
Yo acepto al mundo
Sin pedirle esa buena onda
Pero igual se ríen
Tengo cicatrices de risas en la espalda
Usted cree que pienso con el poto
Y que el primer parrillazo de la CNI
Lo iba a soltar todo
No sabe que la hombría
Nunca la aprendí en los cuarteles
Mi hombría me la enseñó la noche
Detrás de un poste
Esa hombría de la que usted se jacta
Se la metieron en el regimiento
Un milico asesino
De esos que aún están el poder
Mi hombría no la recibí del partido
Porque me rechazaron con risitas
Muchas veces
Mi hombría la aprendí participando
En la dura de esos años
Y se rieron de mi voz amariconada
Gritando: Y va caer, y va caer
Y aunque usted grita como hombre
No ha conseguido que se vaya
Mi hombría fue la mordaza
No fue ir al estadio
Y agarrarme a combos por el Colo Colo
El fútbol es otra homosexualidad tapada
Como el box, la política y el vino
Mi hombría fue morderme las burlas
Comer rabia para no matar a todo el mundo
Mi hombría es aceptarme diferente
Ser cobarde es mucho más duro
Yo no pongo la otra mejilla
Pongo el culo compañero
Y esa es mi vergüenza
Mi hombría espera paciente
Que los machos se hagan viejos
Porque a esa altura del partido
La izquierda tranza su culo lacio
En el parlamento
Mi hombría fue difícil
Por eso a este tren no me subo
Sin saber dónde va
Yo no voy a cambiar por el marxismo
Que me rechazó tantas veces
No necesito cambiar
Soy más subversivo que usted
No voy a cambiar solamente
Porque los pobres y los ricos
A otro perro con ese hueso
Tampoco porque el capitalismo es injusto
En Nueva York los maricas se besan en la calle
Pero esa parte se la dejo a usted
Que tanto le interesa
Que la revolución no se pudra del todo
A usted le doy este mensaje
Y no es por mí
Yo estoy viejo
Y su utopía es para las generaciones futuras
Hay tantos niños que van a nacer
Con una alita rota
Y yo quiero que vuelen compañero
Que su revolución
Les de un pedazo de cielo rojo
Para que puedan volar
NOTA:
Este texto fue leído como intervención en un acto político de la izquierda en septiembre de 1986, en Santiago de Chile.
martes, 28 de agosto de 2007
La loca otra vez...
Cuan ecléctica soy...sábado, 18 de agosto de 2007
Cet obscur objet du désir

Para unos, en efecto, el objeto preferente de amor será una persona del otro sexo con la que comprometerse a compartir la vida en un modo de acompañamiento íntimo, radical y exclusivo. Para otros, puede ser, sin embargo, una persona del mismo sexo. Su historia le determinó en tal sentido. Para otros puede, incluso, que se obsesionen con un objeto de amor tan extraño como una prenda interior, un zapato o un perfume. El fetichista sabe de ello. Otros preferirán amarse a ellos mismos con toda su radicalidad, como Narciso, muriéndose ahogado en el intento de abrazar su imagen reflejada en el agua.
Otros, sin embargo, encontrarán su objeto de amor más alto, en la seducción estética, en la pasión por el poder político, en la consagración a la investigación y a la ciencia. O a un proyecto utópico de convertir la sociedad injusta e insolidaria. Es el objeto de amor que se hace posible por la misteriosa sublimación, a la que no puede acceder desde su instinto biológico ningún animal. Como tampoco pueden acceder a la relación amorosa de pareja, ni al fetichismo o, la mayoría de ellos, tampoco a la homosexualidad. Es la grandeza y el riesgo del mundo afectivo sexual humano.
La sexualidad humana, de este modo, se expande en toda la dinámica personal, de modo que todo nuestro ser, nuestro pensar y nuestro actuar se encuentra, en un grado u otro, mediatizado por ella. Nuestro contacto con el mundo, con nosotros mismo (en un sano o problemático narcisismo), con los otros por supuesto, en tantos modos y registros como caben en las relaciones interpersonales: de amor erótico, de amistad, de filiación o paternidad, de altruismo y acción social. Nuestra relación con las cosas, se tamiza en una diferente emocionalidad. Unas nos dejan más fríos e indiferentes. Otras, sin embargo, movilizan en nosotros sentimientos y afectos considerables. Son “objetos cargados”, queridos, retenidos, en definitiva, amados. Todo, pues, en nuestra vida se colorea de esa sustancia que podemos llamar libidinal, afectiva, deseante... de modo que nada hay en nosotros que no reciba su determinación y su impacto".
martes, 14 de agosto de 2007
ABELARDO Y ELOISA (O AL REVÉS)

El derrumbe de un sueño, algo hallado pasando resultabas ser tú.
La historia, la ficción está llena de amores trágicos: Carlotta y Werther, Romeo y Julieta, Tristán e Isolda. Pero el amor de Abelardo y Eloisa tiene ciertos ribetes de distinción.
Esta mujer da a luz a un pequeño llamado Astrolabio, y ante la insistencia de su tío para publicar su matrimonio. Le pide a Abelardo ayuda, quien atiende los ruegos de su amada y la esconde en un convento.
Fulberto, (tío) creyendo que Abelardo quería obligarla a hacerse monja para librarse de ella, jura vengarse, y en breve encontró el medio de ejecutar su feroz venganza.
Abelardo, habiendo perdido el sentido de la pasión amorosa decide renunciar a Eloisa y también se encierra en un monasterio. Nunca más la volvió a ver, las cartas fueron el único vínculo que mantuvieron en vida.
Eloisa nunca se resignó a este destino, siempre mantuvo vivo en su memoria a su amado. Ella consideraba que su vida había comenzado cuando le conoció, y ésta a la vez se había marchitado en el momento de la separación.
“¡Ay, Abelardo!, tan fuerte frente a los hombres y tan tierno conmigo. Nunca me he arrepentido de mi pasión, solo me angustia pensar que mi negativa a hacer pública nuestra unión haya podido ser la causa de tu desgracia. A pesar de ser el más brillante dialéctico de Paris, o lo que es igual, de toda la Cristiandad, nunca entendiste mi actitud; iba más allá de la pura conveniencia.¡Me negaba, y me niego, a que nuestro amor fuera forzado en ningún sentido! ¡No puedo admitir que tanta pasión cambiase de rumbo! Tú, por el contrario, en aras de lo que creías mi tranquilidad, estuviste dispuesto a renunciar a las dignidades que te correspondían por méritos propios.
Tú pudiste resignarte a la cruel desgracia, incluso llegaste a considerarla un castigo al que te habías hecho acreedor por transgredir las normas. ¡Yo, no!, ¡No he pecado! solo amo con ardor desesperado; cada día aumenta mi rebeldía contra el mundo y crece más mi angustia. ¡Nunca dejaré de amarte!. ¡Jamás perdonaré a mi tío, ni a la iglesia, ni a Dios, por la cruel mutilación que nos ha robado la felicidad!”
Esta historia trágica es la revelación de que mezcladas la razón y pasión lleva inevitablemente al dolor. Dolor por querer ser fiel a los principios, dolor por no amar libremente, dolor porque la reglas sociales se instauran, se inmiscuyen e invaden el territorio más íntimo y personal de un ser humano que es su capacidad amatoria. Dolor por la castración física y moral que subyace en la sociedad al punto tener que casar al hombre y la mujer, para poder estar y sentir. Y casarse no sólo significa la ceremonia. Casarse es igual a cazarse.
Así las cosas, una vez más me niego. Ya viví la convención y la razón. Sirvió de algo?
martes, 5 de junio de 2007
HISTORIA DE AMOR.
Por lejos que me remonte en el recuerdo de mis amores, me es difícil hablar de ello. Esa exaltación, más allá del erotismo, es dicha exorbitante tanto como puro sufrimiento. Es pasión por el lenguaje, entendido, racionalizado, sublimado, pensado, creado…Mi lenguaje amoroso fue siempre metáfora, fue siempre literatura.
Mi filosofía amorosa, no fue más que un cúmulo de experiencias ajenas, aprendidas y estudiadas.
Desde niña se me inculcó la llegada y la posterior presencia de un príncipe azul: bello, inteligente, cariñoso, contenedor, protector, etc. Aprendí que amar era primero sentir cosquillas en la guata y luego pensar y sentir por y con la pareja. Se me dijo que para amar y ser amada se necesitaba dar más que recibir, entender más que te entendieran. Amar era abnegación por el ser amado. Abnegación… negarse uno para entregarse al otro.
Confieso que el destino particular de mis amores fue mi convicción particular y absoluta de este aprendizaje. Mi discurso amoroso siempre fue un espiral de sexualidad e ideales entremezclados. No es tal.
Hoy entiendo aquellas palabras como una precaución, una retirada o un miedo a quemarse. De hecho, el sentimiento de haber desperdiciado y sacrificado deseos y aspiraciones es la consecuencia de una pasión lingüística, filosófica y teórica de lo que es el amor. Es el precio de la violencia que supone la imposición violenta de cánones y estructuras preconcebidas y asimiladas por la cultura, (es como decir vives en este mundo, estas son las reglas… si quieres vivir y “ser feliz”, acéptalas).
Mi amor siempre estuvo compaginado con una lucidez aguda, superyoica, feroz. Himno de entrega total al otro. Aun cuando mi amor fuera, también, una increíble capacidad narcicista, no podía dejar de sacrificarme y a la vez de sacrificarlo.
Entonces, el amor no fue más que un crisol de contradicciones y equívocos. Sentido y eclipse del sentido. Así evité el morir asfixiada bajo los pretextos y compromisos de mis neuronas, así es como lo mantuve para no adormilarme con las penas e inquietudes, para no hacer estallar un riesgo de muerte, un riesgo de vida, así se me reveló la connotación metafórica. En mi transporte amoroso los límites de mi identidad se perdieron, a la vez que se difuminaron en la precisión y referencia del discurso amoroso.
Ha pasado el tiempo y después de mundanas experiencias, hoy no hablo de la misma cosa cuando hablo de amor. Hoy refiero a otro estado: sólo considero que el amor es una puesta a prueba del lenguaje, de su carácter unívoco de su poder referencial y comunicativo.
Hoy en día para mí el amor es choque, locura, abrasamiento. Intentar hablar de él me resulta distinto, pero no menos penoso. Hoy el amor es ridículo, pues mi riesgo del discurso amoroso no pasa no por mí, sino por la incertidumbre de su objeto. Si me llegara a considerar enamorada sería sólo a través de la verdadera intensidad de mi pasión, ello porque nunca tendré la certeza de lo que significa exactamente el amor para mi pareja.
El amor es solitario puesto que es incomunicable. No existe el feed back. Nunca se sabré cómo ama el otro; “¿Qué comprende él de mí?, ¿Qué comprendo yo de él?: todo, como se tiene la tendencia a creer en los momentos de éxtasis, de fusión, de lo inexpresable, erotismo y redención?. O ¿nada, como se dice al primer descalabro que zarandea mi palacio de cristal?.
Vértigo de palabras:
El amor es individual. Yo amo y sé a quién amo (o todavía no lo sé). Pero nunca sabré si me aman a mí, pues sólo se puede comunicar con las palabras: gráfemas y morfemas y también signos gestuales adquiridos.
Así las cosas, mi forma de amar es única e irrepetible. Mi momento de amar es cuando no se habla, cuando no se escucha, cuando no hay comunicación. Es el momento de mi alter ego, cuando hablo y me digo que deseo, necesito estar con él. Allí sólo tengo “la impresión de hablar de verdad”. Pero no es para decir algo, sólo es para sentir y salir de mí, de las identidades. Es el momento de la locura, aquella que puede romper con las barreras de la razón.
Amar es transformar un error en renovación, remodelar, hacer, resucitar un cuerpo, una mentalidad, una vida. La diferencia es que creo que es mi vida. Es mi herida narcicista que cicatriza y se renueva a través de una entrega, primero del cuerpo y luego de la experiencia vital.
Amar es un estado de fragilidad cercana a la muerte. Pero a la vez es una fuerza serena que me permite creer en mi cuerpo y en mi capacidad de estar en el mundo como un torrente amoroso abandonado sólo a la fuerza de la pasión/dolor física y psíquica. Me encierro en mí, me encierro en mi amor para sentir que yo he sido otro.
Esa y sólo esa, es la fórmula que me conducirá a la poesía y al estado de estabilidad necesaria para que mi individualidad deje de ser indivisible y acepte perderse en el otro. Es hoy por hoy mi riesgo: trágico, admitido, normalizado, asegurado por mí.
Para amar necesito de mi fortaleza interior que me lleve al conocimiento de que amar es una aventura milagrosa de poder existir a través o con vistas a otro.
El amor es el tiempo y el espacio en que mi YO se concede el derecho a ser extraordinario. Fusión de deseo y placer que desplaza a las dimensiones del universo. ¿Cuál universo? : el nuestro, el mío y el tuyo confundidos y agrandados. Espacio dilatado, infinito, donde mis penas, desventajas, desfallecimientos, alegrías, convicciones y creencias evoco, asumo y presencio a través de mi amado.
Entonces…amo el amor de los marineros que besan y se van…
viernes, 11 de mayo de 2007
CAMBIOS...

domingo, 29 de abril de 2007
LAS OTRAS MUJERES...
Definitivamente no entiendo a mis congéneres. de hecho, me cuesta sentirme mujer y asumir que es algo que no podré cambiar. Las otras mujeres son seres a los que he escudriñado durante mucho tiempo con cierta distancia y curiosidad extrema, incluso más que a los hombres. Ha sido una lucha larga asumir que las otras mujeres son mis pares y que a pesar de mí comparto varias cosas con ellas, (la maternidad, por ejemplo). Sin duda hago un esfuerzo por no pertenecer a esa mitad de la humanidad.Este conflicto de identidad pasa por algo que me parece muy lógico: lo acotado y rígido que se nos presenta el “ser mujer”. Yo no quier ser una “miss”, ni quiero ser tonta, no quiero emocionarme “hasta las lágrimas” y, como no soy bonita, tipo Claudia Shiffer, pienso: debo ser inteligente, fría, agresiva, dura… los hombres son así”. Por lo tanto, excluyo todas las características malamente llamadas “femeninas” de mi comportamiento y trato siempree de no acercarme a ese modelo, de madre, hija. hermana, señora, etc. que me presenta el ambiente y la sociedad.
De hecho siento que me identifica más lo masculino, me cargan las minas que no toman, no por convicción si no que lo hacen porque no se ve "femenino",que no se atreven a salir solas de noche "porque les puede pasar algo", las que desean de su pareja una "rosa" o que les abra impajaritablemente la puerta del auto, o que la tome de la mano en la calle, onda como para guiarla por la vida. Como si ellas fueran invalidas...
sábado, 7 de abril de 2007
LA MATÉ PORQUE ERA MÍA
Todo partió el sábado recién pasado: un casamiento, un pueblo de una región de Chile, una iglesia, un cura, una novia, un novio, padrinos, padres, familia, invitados, etc.Como toda ceremonia, ritos y protocolo. Discursos… claro discursos: esencial el del cura, que como bien sabemos en un pueblo el cura y el alcalde son autoridades, son el poder, son personajes que importan en la convivencia civil y respetable. (Léase Giovanni Guareschi, Don Camilo).
¿Qué dice un cura de pueblo en un matrimonio de pueblo? ¿Cuál es su discurso? Ese discurso al que todos adscriben y nadie duda de su supremacía. Ese discurso poderoso que está absolutamente entronizado en los habitantes de ese lugar, y que hasta el día de hoy permanecen como reductos inalterables donde el tiempo y el pensamiento de la post modernidad no llega. Asimismo podemos pensar que de una forma quizás más velada ese discurso permanece y ello por lo que a continuación mantengo.
Pienso en ese hombre recién casado al cual se le dijo: “tómala, llévala, ahora ella es tu esposa, tu mujer…” (sic.). Lo peor de todo es que ella y los que están allí aceptan este discurso, estas palabras que sin duda, tal como dice Foucault son lenguaje y por ende son poder. Nadie dudará de la validez de este discurso: se realizó en un rito, en lo sagrado, en las leyes de Dios. ¿Qué mujer, qué hombre, qué persona se atreverá a dudar de la validez de estas palabras enunciadas por la autoridad?.
Ahora bien si esto que aquel personaje se lleva, que posee, dictaminado por tal autoridad. Esta cosificación mujeril, llega a la simpleza de pensar que lo que está a su lado es de tal índole que se puede hacer cualquier cosa con ella. En suma, es un juguete, algo que es mío, me pertenece y por ende puedo hacer y decir lo que quiera con ella.
Tomemos la frase del tango “La maté porque era mía”. En ella se oculta la dominación masculina que, secularmente, se remite a los mitos de orígenes del Génesis y en él se legitima la sumisión de las mujeres. ¿Le da la razón el mito bíblico cuando dice Dios a la mujer transgresora (según la traducción habitual)… y él te dominará (Gn 3,16 )? La exégesis feminista ha dado cumplida cuenta de que no es así, pero no deja de sorprender la pervivencia multisecular de la ideología que se ha servido de la tergiversación del mito.
En una hermosa canción de Schubert, “La muerte y la doncella”, una mujer joven solicita al espectro que le tiende la mano que la deje ir, que no se le acerque porque ella considera que no ha llegado el momento, que le queda mucha vida por delante. En esta cantata para bajo y soprano la muerte se presenta como un redentor y no como un destructor de la vida y de la felicidad. Ella (la mujer) ha sido y es víctima del terrorismo doméstico. Su muerte, como la de tantas otras, se ha convertido ya en un nuevo dato frío para la estadística de las causas y de los fatales efectos de las relaciones de pareja en las que del amor se pasa al desamor, al maltrato y a la agresión definitiva que acaba con la vida de una persona. Esa manera de morir ha dejado de ser noticia. Sólo es un instante de conmoción personal. Como cuando escuchamos las cifras habituales de los accidentes de tráfico. Se ha convertido en hábito, en lúgubre y triste hábito, la muerte de una mujer y, ocasionalmente, la de algún hombre, a manos de sus parejas.
Son muchas las mujeres que viven en compañía de animales que las tratan como una posesión, como un objeto circunstancial de su vida para uso y abuso a conveniencia del amo y señor de su cuerpo, de sus actos, de su mirada, de su libertad personal e intransferible. Como en la letra de un viejo tango argentino hay hombres que se justifican después del asesinato de su pareja con esta frase irracional: “la maté porque era mía”. Es esta idea de la posesión fundamento de maltratadores, de violadores, de ciertas mentes criminales. Tal idea conduce a la obsesión de aniquilar la armonía que es el cuerpo de una mujer de cuyo vientre todos (incluso los asesinos) han nacido. El arquetipo del que ejecuta los actos del maltrato y de la muerte es lo de menos. Igual da que sea un obrero que un magistrado. A eso que llaman “violencia de género”, al que están expuesta todas las mujeres por el mero accidente de su condición biológica, puede llegar desde un adolescente indocumentado de la vida, a un anciano que está de vuelta de ella. Las causas, por lo general, son de contenido machista en el sentido de considerar a la mujer como un ser sin autonomía personal. Supongo que los psicólogos hilarán más fino, pero creo que esa es la idea básica que conduce a la violencia de género (maltrato físico y psíquico) y a su peor lacra, el terrorismo doméstico. En la calle uno escucha opiniones de lo más peregrino. Desde el que comenta en el bar que va sacarla de paseo (o al cine o lo que sea) como si fuera un perro, al que presume de que su mujer vota lo que él le dice. Estos son los principios más vulgares del machismo conceptual. Que asome ya el verdadero rostro de la violencia masculina es mérito de las que ya se atreven a contarlo, que no se conforman con el “si yo te dijera” sino que estando supeditadas, muchas, a la dependencia económica del hombre, han plantado cara a sus estados de humillación, a veces rayanos con el estado de esclavitud moral al que están sometidas.
La violencia contra la mujer no es sólo física, también está el abuso verbal, que puede causar tanto o más daño que el físico. Existe un abuso verbal que puede hacer morir a una persona en vida. Aquella puede estar muerta, pues duda de su esencia, de su ser. El abuso verbal es una forma de agresión que no deja huellas visibles. La víctima de este tipo de abuso vive en una región confusa: el agresor la lleva a dudar de su propia experiencia cada vez que desestima sus reclamos, le sugiere que su percepción de la realidad es equivocada, que sus sentimientos no son los correctos o que “no tiene sentido del humor”. El desmerecimiento sutil o las explosiones de ira, la indiferencia glacial o la prepotencia, el sarcasmo burlón o el reproche silenciosos, la coerción manipuladora o las exigencias irrazonables, forman parte de una experiencia cotidiana que se vive en la intimidad, sin testigos. La única medida del daño es la intensidad de la angustia que provoca”. (Patricia Evans).
Si el cura, tu entorno, tu sociedad aceptan y te dicen qué eres una cosa, objeto de propiedad y peor aún si tu no dudas de aquello y crees qué es verdad. El discurso y el lenguaje le hacen un flaco favor a las mujeres. Estamos una vez más ante el sexismo en lenguaje y si éste es el único medio para representar al mundo. Estamos las mujeres condenadas a cambiar las cosas… o estar vivas…
jueves, 8 de marzo de 2007
DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER


espaldas débiles de mujer
mil insultos como mil latigazos
mil latigazos dame de comer
de comer cordura de comer comida
yo sabré como traicionar
traicionar y jamás pagar
porque yo soy un hombre y no te puedo mirar
Asi es...
Eres cuidadana de segunda clase sin privilegios y sin honor
porque yo doy la plata
estas forzada
a rendirme honores y seguir mi humor
búscate un trabajo
estudia algo
la mitad del sueldo y doble labor
si te quejas
allí esta la puerta
no estas autorizada para dar opinión
Corazones rojos
corazones fuertes
corazones rojos
Hey! mujeres
Hey! mujeres
De tu amor de niña sacaré ventaja
de tu amor de adulta me reiré
con tu amor de madre dormiré una siesta
y a tu amor de esposa le mentiré
Nosotros inventamos
nosotros compramos
ganamos batallas y también enborrachamos
tu lloras de nada y te quejas de todo
para cuando a veces nos emborrachamos
Corazones rojos
corazones fuertes
Hey! mujeres
Hey! mujeres
En la casa te queremos ver
lavando ropa pensando en él
con las manos sarmentosas
y la entrepierna bien jugosa
ten cuidado
de lo que piensas
hay un alguien sobre tí
segirá esta historia
seguirá este orden
porque Dios asi lo quizo
porque Dios también es hombre.
No nos dejemos llevar por el comercio.
Más que una rosa o un chocolate, quiero RESPETO a mi ser HUMANA.
Arriba mujeres del mundo (Teresa Calderón).
La buena niña
Y la buena para el leseo
Las hermanitas de los pobres y amiguitas de los ricos
La galla chora y la mosca muerta
La galla hueca y el medio pollo
La cabra lesa y la cabra chica metida a grande
Canchera la cabra Y la que volvió al redil
La que se echa una canita al aire
La que cayó en cana o al litro
Y la caída del catre
Las penelopes, Matas haris y juanas de arco
La que tiene las hechas y las sospechas
La que se mete a monja
O en camisas de once varas.
La mina loca, la mina rica. Pedazo de mina
La que no tenga perro que le ladre
Y la que "tenga un bacán que la acamale"
Arriba las mujeres del mundo
La comadre que saca los choros del canasto
Los pies del plato
Y las castañas con la mano del gato
Las damas de blanco azul y rojo
Las de morado. Las damas juanas y damiselas.
Todas las damas y las nunca tanto
La liviana de cascos. Y la pesada de sangre.
La tonta que se pasó de viva y la tonta morales
La que se hace la tonta si le conviene
La que no sabe nada de nada
Y esa que se las sabe por libro
La madre del año arriba. Madre hay una sola
Y las que se salieron de madre
Arriba mujeres del mundo:
La cabra que canta pidiendo limosna
La que como le cantan baila
Y la que no cantó ni en la parrilla
Arriba todas las que tengan vela en este entierro
La que pasa la lista
Y la que se pasa de lista
La aparecida y la desaparecida
La que se ríe en la fila
Y la que ríe último ríe mejor:
La natasha, la eliana, la pía
La paz, la anamaría, la lila
La angelina y la cristina
La que anda revolviendo el gallinero
La que pasa pellejerías
Y la que no arriesga el pellejo
La dejada por el tren
O por la mano de Dios.
Que se alcen las mujeres con valor
las pierdeteuna y las que se las ha perdido todas
la percanta que se pasa para la punta
y esa que apuntan con los fusiles.