POR QUÉ ESCRIBO

La loca de la casa estimula mi imaginación: descobija, desmitifica, ensalza. Es un blog escrito y pensado para conjurar los demonios, pues la única manera de exorcizar mis daimons es enfrentarlos, encararlos, desenmascararlos. Los demonios o fantasmas, que si no los quitas de encima, como diría Cortázar, te arrebatarán el aire y son capaces de estrujarte y conducirte a la locura. Una contradicción aparente. Escribir es una manera de mostrar cordura. Sin embargo en esta mujer es la locura la que la conduce y la obliga a escribir.

martes, 29 de noviembre de 2005

Anais Nin


Me niego a vivir en el mundo ordinario como una mujer ordinaria. A establecer relaciones ordinarias. Necesito el éxtasis. Soy una neurótica, en el sentido de que vivo en mi mundo. No me adaptaré a el mundo. Me adapto a mí misma, decía Anaïs.

monotemática...puede ser..

TODA MUJER DEBE TENER:
>
>Un viejo amor al que regresar en sus sueños.........
>y otro que le permita darse cuenta de lo lejos que ha llegado.
>
>El valor necesario para alejarse cuando no le aman.
>
>Libertad económica suficiente para irse y rentar un lugar
>propio.....incluso si nunca lo desea o lo necesita.
>
>Una etapa de juventud que dejar atrás con gusto.
>
>Un pasado suficientemente rico en experiencias, como para ser contado al
>llegar a una edad avanzada.
>
>La certeza de que seguramente llegara a una edad avanzada y dinero
>guardado, suficiente para no depender de nadie.
>
>Un equipo completo de destornilladores, taladro... y al menos un
>brassiere negro de encaje.
>
>La amistad de alguien que siempre le hace reír........ y de alguien
>que le permite llorar.
>
>Un hermoso mueble en casa, que no perteneció a nadie en la familia.
>
>Un email, en donde recibir y enviar frases de aliento.
>
>Un juego de vajilla para ocho personas, copas y la receta para una cena
>que haga sentir espléndidamente a sus invitados.
>
>Una rutina de cuidado de la piel, un plan de ejercicios y un proyecto
>para enfrentar aquellas facetas de la vida que no mejoran después de los 30.
>
>Un inicio sólido en una carrera que le encanta, una relación satisfactoria
>y todas aquellas facetas de la vida........que sí mejoran después de
>los 30.
>
>TODA MUJER DEBE SABER
>
>Cómo enamorarse sin dejar de ser ella misma.
>
>Lo que quiere, con respecto a tener hijos,
>
>Como renunciar a un trabajo,......terminar con un novio y confrontar
>a un amigo sin arruinar una amistad.
>
>Cuando intentarlo todo........ y cuando alejarse.
>
>Cómo pasarla de maravilla, en una fiesta a la que no deseaba asistir.
>
>Cómo pedir algo que realmente desea...... de manera que casi
>seguramente lo consiga.
>
>TAMBIEN DEBE SABER:
>
>.......que no puede modificar el ancho de sus muslos o de sus
>caderas, o la forma de ser de sus padres.
>
>Que su niñez pudo no ser perfecta......... pero ya terminó.
>
>Lo que podría o no podría hacer por amor......... o debería o no.
>
>Cómo vivir sola........ aún si le desagrada.
>
>En quién confiar y en quién no.
>
>A dónde ir:
>a sentarse con su mejor amiga, o a una agradable cabaña en la playa cuando
>su alma necesita alimentarse y tranquilizarse.
>
>Lo que puede lograr en un día....... un mes........ y un año.
>

viernes, 18 de noviembre de 2005

Mafi...

En esta casa habitan todas las mujeres del mundo...

Fin de año

Y se nos fue el 2005, otro año más que más da... dice la canción. Hora de recapitular, hora de pensar y de hacer balances. Lo peor es que nos quedan las fiestas de fin de año que son de lo más estresantes.
hay que tener valor y paciencia para afrontar lo que queda. Y más encima elecciones y el voto, ufff.
Lo que pasa es que estamos cansadas, entonces, me doy ánimo y les doy ánimo con un ¡Viva la poesía!.
salutis

miércoles, 9 de noviembre de 2005

Lenguaje y género (Interesante no?)

El tema del psicoanálisis en la literatura no es nuevo Tomo prestado de Lacan en su relectura freudiana su concepto de sujeto: el ser humano no se constituye como tal si no entra en el orden simbólico. El orden simbólico para Lacan es el lenguaje. En un principio somos un sujeto de necesidad, necesidad que se articula en una demanda. Esta articulación se hace entrando en el “desfiladero” de la palabra, el ingreso al lenguaje,.Desde este momento, nos constituimos en el sujeto partido por la falta, en el sujeto deseante: lo real de la necesidad se queda fuera, se instala un hiato.
Ahora veamos más concretamente como sería esto: tenemos un bebé con su madre. El bebé viene de abandonar para siempre el nirvana de una situación homeostática en el útero materno, en el cual no conocía la necesidad. Una vez fuera de él, el bebé se siente incómodo, a veces muy incómodo, insoportablemente incómodo: necesita ¿el qué? posiblemente necesite `no necesitar', volver al estado de completud. El bebé entonces expresa su incomodidad. La madre entonces escucha su llanto como una demanda. La madre interpreta su demanda. La madre le pone nombre a esa necesidad. Es lo que Piera Aulagnier llama “la violencia de la interpretación” (7). Pero el bebé no tiene específicamente hambre, o frío, o soledad. Lo que tiene es una enorme incomodidad (y aún esta palabra es inadecuada, porque la sensación que tiene el bebé es innombrable). La madre le da el biberón, lo cubre, lo acurruca. El bebé se siente mejor, tan sólo mejor, momentáneamente mejor, pero no ha re-encontrado el nirvana, este simil de nirvana sólo ha durado un tiempo. Nada parcial, nada que haya pasado por la interpretación, por la palabra, por la cultura, restituirá ese “antes” que se perdió. Entre la necesidad y la articulación de la demanda queda un resto imposible de expresar, se instala un hiato que da origen al deseo. Se instala la falta, y el deseo del sujeto que errará siempre en busca de una satisfacción que lo colme a sabiendas que el nirvana se perdió para siempre.
Ahora bien, estos avatares del inicio del ser humano suceden dentro de un vínculo con un individuo concreto que es la madre, con -a su vez- su propia historia en su devenir "persona" y "mujer", sus fantasmas, su subjetividad. La teoría de relaciones objetales hace hincapié en la calidad de este vínculo: una madre "suficientemente buena" (en la terminología de Winnicott) es la que genera una confianza básica respondiendo sistemáticamente a la demanda del bebé, y -más tarde- frustrándolo de manera prudente y adecuada para que ingrese en su autonomía. Con lo cual esto instalaría en la constitución del sujeto un matiz cualititativo. No será lo mismo para los individuos dependiendo de las subjetividades de las madres (aquí encuentra su sitio el concepto de genealogía femenina y el estilo propio que la configure).
La postura ecléctica en cuanto a estos dos modelos me lleva a la reflexión siguiente:
El bebé (niño o niña) es un sujeto activo para la madre suficientemente buena, es un sujeto activo, demandante, que hace de ella misma un objeto que satisface esta demanda y que la llena de goce (el goce de la mujer en la maternidad aparece en todos los modelos psicoanalíticos, Freud, Lacan, lo retoma Lemoine-Luccioni, luego Chodorow, etc.).
Aún cuando portad@r de un sexo biológico que ya l@ instala en un género con connotaciones de activo –masculino, pasivo-femenino, desde esta posición de bebé-sujeto activo, demandante, el individu@ es valorad@ en “igualdad” en “equidad” cualquiera sea su género: tanto demanda la niña como el niño, tan tiránicos pueden ser el uno como la otra, serán la reina o el rey de la casa. Es más, en muchas lenguas se suele referir al bebé como neutro: bebé, guagua, baby , e incluso, child, kind, enfant. Como dice Teresa de Lauretis, "a pesar de que un niño ("child" en el texto original) tiene un sexo por "naturaleza", no es sino hasta que llega a ser (o sea hasta que se le significa como) un niño o una niña, cuando se le adjudica un género". (8)
Sin embargo, no podemos concluir simplistamente en una supuesta igualdad: en el discurso familiar desde un comienzo de la vida del infans, la adjudicación de género está presente a partir de la percepción del sexo biológico del bebé incluso intraútero. La adjudicación de un género es parte constitutiva del sujeto a partir de la proyección que hacen los padres sobre ese nuevo ser: Proyección fantasmática, proyección de las expectativas conscientes e inconscientes, proyección de los ideales, de las identificaciones genealógicas, vehiculización dentro del ámbito familiar de los conceptos que se establecen para los géneros desde las instituciones de lo simbólico. Así nos lo muestran los estudios de Money, y más tarde de Stoller, integrados por Emilce Dio Bleichmar en sus excelentes trabajos sobre salud mental, género y constitución de la subjetividad de la mujer (9).
Sin embargo, y por más que el discurso sobre los géneros está construido sobre una asimetría y desigualdad en la valoración, podríamos pensar que en este primer período de la vida los padres ´suficientemente buenos’ aplican al bebé, el “Principio de Equivalencia” al cual se refiere Marcela Lagarde (10). Equivalencia de los géneros, igualdad en su legitimidad, equidad en el trato, y por ende, se le construye un lugar para ser un sujeto activo, deseante.
El bebé es iniciado en el lenguaje y en un sistema de representaciones y empieza así su camino de simbolización. Objetos le serán propuestos, para que lo ayuden a conocer la realidad: chupete, mantita, muñecos, juguetes, todos con su connotación particular. Es durante este camino que durará varios años en el curso del cual se bifurcan los destinos subjetivos del varón y la niña, en desmedro para la niña en su identidad de sujeto activo deseante.
Veamos: en un principio la niña-bebé, a mismo título que el niño-bebé, es iniciada en un lenguaje, en un quehacer cognitivo, en un sistema de representaciones simbólicas. Sabemos que el lenguaje es androcéntrico, en el cual el universal es masculino, expresión de un discurso falocéntrico en el cual el varón representa el `uno' y la mujer, el `otro de ese uno' (como bien apuntó Simone de Beauvoir hace más de cincuenta años). El sistema de representaciones simbólicas al que accede el bebé es un sistema androcéntrico, expresión del sistema patriarcal. De modo que la niña, cuando “se da cuenta (percibe) de su castración” (11) (términos psicoanalíticos clásicos) debe renunciar a esta ilusión de mismidad, para asumir la diferencia. Es decir, frente al uno universal (el patrón de la medida humana), la niña, la mujer debe asumirse otra, diferente. Desde esa diferencia hará las piruetas en su sexuación que refieren las lecturas psicoanalíticas, a saber, renunciar a su primer objeto de amor, asumir la castración, volverse hacia el padre y por último desear la maternidad como una forma de compensación en virtud de la ecuación niño igual a pene.

EScribo

viernes, 4 de noviembre de 2005

Mafalda/Anais/Virginia/Simone/Fridha, Marilyn... Todas y ninguna

"Todas las identidades que arrastras que te hacen más pesada, que te cavan arrugas,caerán como pieles muertas a lo largo del camino que lleva hacia ti..."
"lanza todas tus energías,tu inmensa capacidad de amor,tu profundo sentimiento de la tierra hacia ti.Principal trabajo:la reconquista,total, definitiva y luminosa de ti". J. Després.

miércoles, 2 de noviembre de 2005

Dos mujeres/dos identidades/Igualesy diferentes: MUJERES

Safo

(600-? a.C.)
Safo (c. 600-? a.C.), poeta lírica griega cuya fama hizo que Platón se refiriera a ella dos siglos después de su muerte como la décima musa. Nació en la isla de Lesbos, probablemente en Mitilene. Aunque no se sabe mucho acerca de su vida, perteneció al parecer a una familia noble y fue contemporánea del poeta lírico
Alceo, de quien se supone fue su amante, y de Stesichorus. También se dice que se casó con un hombre rico de la isla de Andros y que tuvo una hija llamada Cleis. Otra leyenda, que no merece credibilidad alguna, sostiene que, tras ser rechazada por el joven marino Faón, se arrojó desde un acantilado en Léucade (una isla de la costa occidental de Grecia). No se sabe cuando murió, pero en sus poemas de última época se describe a sí misma como una anciana que goza de una vida tranquila, pobre, en armonía con la naturaleza. Los fragmentos que hoy conservamos de sus poemas indican que Safo enseñó su arte a un grupo de mujeres jóvenes, con las que mantuvo una estrecha relación y para las que compuso sus odas nupciales cuando la abandonaron para casarse. El poeta Anacreonte (mediados del siglo VI a.C., es decir, una generación posterior a Safo), afirmaba, en referencia a este grupo, que Safo sentía un amor sexual por las mujeres; de ahí proceden los términos lesbianismo y safismo, que aluden a la homosexualidad femenina.
Safo escribió nueve libros de odas, epitalamios o canciones nupciales, elegías e himnos, pero apenas se conservan algunos fragmentos de todos ellos. Entre estos destaca la Oda a Afrodita, citada por el erudito Dionisio de Halicarnaso en el siglo I a.C. En el siglo XX se descubrió un papiro con nuevos fragmentos de sus poemas.
La poesía de Safo se caracteriza por la exquisita belleza de su dicción, su perfección formal, su intensidad y su emoción. Inventó el verso hoy conocido como oda sáfica (tres endecasílabos y un adónico final de cinco sílabas). Muchos poetas griegos posteriores
asimilaron la influencia de Safo, en particular Teócrito.

Sor Juana Inés de la Cruz

(1651-1695)
Juana Ramírez de Asuaje
Poetisa mexicana

Hija ilegítima, nacida el 12 de noviembre de 1648 en la aldea, Nepantla, hoy estado de México. Aprendió a leer y escribir a la edad de tres años. Siendo muy joven, viajó a la ciudad de México, y entró en la Corte al servicio de los virreyes de Mancera donde asombró a todos por su inteligencia y memoria. Ingresó en un convento de carmelitas descalzas del cual salió por enfermedad y finalmente profesó en 1669 en el convento de San Jerónimo de la ciudad de México, donde permaneció hasta su muerte ocurrida durante una epidemia de peste. Su época más fecunda empieza en 1680 con la concepción del Neptuno Alegórico, arco triunfal en honor de los virreyes de la Laguna, cuya barroca y magnífica "fabrica" le abrió las puertas de palacio y la convirtió en favorita de los virreyes, sus mecenas. Es entonces cuando despidió a su confesor, según se deduce de la recientemente descubierta Carta al Padre Núñez, escrita en torno a de 1682, y que ha mostrado una faceta polémica y argumentativa de la monja. De 1680 a 1688, es una época de gran producción literaria, en la que abundan admirables sonetos, endechas, glosas, quintillas, décimas, redondillas, ovillejos amorosos, religiosos, filosóficos y satíricos, numerosos romances, composiciones en las que destaca su gran variedad de metros y estrofas (véase Versificación). Esta cualidad la coloca, según Tomás Navarro Tomás, entre los más altos poetas de su periodo, apenas igualada por ninguno anterior.En los villancicos, quizá uno de los aspectos menos estudiados de su obra, despliega la mayor riqueza. Obras de todo género y tipo,
cortesanas y religiosas, se van acumulando en su producción: comedias de enredo, Los empeños de una casa, La segunda Celestina, tal vez escrita con Agustín Salazar y Torres; la comedia mitológica Amor es más laberinto, escrita con Juan de Guevara;
autos sacramentales: El Divino Narciso, El cetro de José, San Hermenegildo, en los que utilizando la poética de Calderón de la Barca nunca desmerece de su modelo; en las loas que preceden a los dos primeros autos mencionados se reitera la relación de los sacrificios humanos aztecas (véase Mitología azteca) con la Eucaristía, concediéndole derecho de existencia a la religión azteca. Primero Sueño es un extraordinario poema en forma de silva de 975 versos en el que rivaliza con el Góngora de las Soledades, y del que ella misma dijo: "…no me acuerdo de haberlas escrito por mi gusto sino un papelillo que llaman El Sueño". En Las trampas de la fe, Octavio Paz traza las principales diferencias entre los dos poetas; "La poetisa mexicana se propone describir una realidad que, por definición, no es visible. Su tema es la experiencia de un mundo que está más allá de los sentidos". Y José Gaos, filósofo español exiliado en México tras la Guerra Civil española, advierte: "El poema de Sor Juana es un astro de oscuros fulgores absolutamente señero en el firmamento de su edad". Gracias a la condesa de Paredes, su mecenas y musa, se publicó en España: Inundación Castálida (Madrid, 1689), Segundo Volumen (Obras, Sevilla, 1692) y de las que, cosa insólita, se hicieron veinte reediciones españolas de 1689 a 1725, incluidas las de Fama y obras póstumas (Madrid, 1700). Hasta 1950 se carecía de una buena edición de su obra. Por eso, en 1951, Alfonso Méndez Plancarte empezó a ordenarla en 4 tomos, y sigue siendo la versión más completa y autorizada de que disponemos; en 1995, la Universidad Nacional Autónoma de México publicó los facsímiles de sus primeras ediciones.
Polémica y silencio. En 1690, el obispo Fernández de Santa Cruz publica la Carta Atenagórica, precedida por la Carta de Sor Filotea, nombre bajo el cual se traviste el dignatario, y en la que conmina a sor Juana a dejar sus escritos profanos y abrazar los
religiosos,-la primera señal de una probable persecución que la obligó a abandonar las letras-. En esa obra teológica, sor Juana discute sobre las máximas finezas de Cristo y parece impugnar al célebre jesuita portugués Antonio Vieira. Justamente célebre es la
obra de sor Juana, Respuesta a sor Filotea (1691), contestación a la Carta del obispo de Santa Cruz, una autohagiobiografía y a la vez una brillante defensa del derecho femenino a expresarse libremente. Una polémica sobre los últimos años de su vida dividió a los sorjuanistas: unos postulaban la tesis de su conversión, otros atribuían su silencio final a una persecución. Recientes descubrimientos parecen confirmar esta última tesis. El historiador mexicano Elías Trabulse publicó en 1996 un documento satírico, muy probablemente autógrafo de sor Juana, La Carta de Serafina de Cristo, escrita en 1691, un mes antes de la Respuesta a Sor Filotea, en donde la monja revela que el verdadero personaje impugnado en su Atenagórica es el Padre Núñez. Trabulse asegura que sor Juana fue objeto de un juicio secreto instituido por el obispo Aguiar y Seijas y amparado por el derecho Canónico, si se incurría en "un error religioso": los cinco documentos finales de Sor Juana serían prueba fehaciente de dicho proceso. A partir de 1694 no publicó nada aunque siguió escribiendo, como prueban los Enigmas, poemas manuscritos que conforman un libro intitulado La Casa del Placer, recientemente publicado. Un inventario del siglo XIX encontrado en su celda, da cuenta de 15 manuscritos póstumos con poemas sagrados y profanos. Falleció el 27 de abril
de 1695.

Fragmento de Primero Sueño

Piramidal, funesta, de la tierra
nacida sombra, al cielo encaminaba
de vanos obeliscos punta altiva,
escalar pretendiendo las estrellas (...)
El viento sosegado, el can dormido; (80)
éste yace, aquél quedo
los átomos no mueve,
con el susurro hacer temiendo leve,
aunque poco, sacrílego ruido,
violador del silencio sosegado. (...)
y los dormidos, siempre mudos, peces,
en los lechos lamosos (90)
de sus obscuros senos cavernosos,
mudos eran dos veces; (...)
En cuya elevación casi inmensa,
gozosa más suspensa,
suspensa pero ufana, (...)
la vista perspicaz, libre de anteojos (440)
de sus intelectuales bellos ojos (...)
y a la tiniebla misma, que antes era
tenebroso a la vista impedimento,
de los agravios de la luz apela,
y una vez y otra con la mano cela
de los débiles ojos deslumbrados
a las cosas visibles sus colores
los rayos vacilantes (...)
Llegó, en efecto, el sol cerrando el giro (...)
de orden distributivo, repartiendo (970)
iba, y restituyendo
entera a los sentidos exteriores
su operación, quedando a luz más cierta
el mundo iluminado, y yo despierta.