
POR QUÉ ESCRIBO
viernes, 21 de noviembre de 2008
Preguntas para conocerse (el o la que quiera las contesta)

sábado, 15 de noviembre de 2008
Mis dos canciones de amor
Víctor... siempre Víctor...
Lucía... a veces quiero llamarme así. Hubo alguien en lo que he vivido, me gustaría saber si habrá otro... creo que ya no.)
No es romanticismo, es amor aquel que se expresa para alguien único, especial que te invade, pero estás gustosa de que lo haciera.. De pronto una sola vez la vida
martes, 28 de octubre de 2008
Más voces dentro de mi

A establecer relaciones ordinarias.
Necesito el éxtasis.
Soy una neurótica, en el sentido de que vivo en mi mundo.
No me adaptaré al mundo. Me adapto a mí misma."
Anaís Nin
"Siempre hubo en mí, al menos, dos mujeres una mujer desesperada y perpleja que siente que se está ahogando y otra que salta a la acción, como si fuera un escenario, disimulando sus verdaderas emociones porque ellas son la debilidad, la impotencia, la desesperación y presenta al mundo sólo una sonrisa, ímpetu, curiosidad, entusiasmo, interés."
El diario de Anais Nin (10 vols. 1966-83)
"Cuando quedas atrapado en la destrucción, debes abrir una puerta a la creación. Sólo me importa mi propio juicio.
Soy lo que soy."
Anais Nin
Nunca veas a una puta...
(El lado oscuro del corazón).
domingo, 19 de octubre de 2008
¿Dónde estabas tú?
Por Pedro Lemebel / La Nación Domingo
Ojo de loca no se equivoca
"También había rock, siempre hubo rock y verde macoña urgente. En la tele los señoritos se hacían los rebeldes bailando a Scaramelli, Juan Antonio Labra, Andrea Tessa y otros jamones podridos que mejor no recordar. “Detrás de las paredes”, guitarreaba un chascón y en un casete carreteado respiraba Violeta....
Y si te han contado que todo era maravilloso, pendejo, que todos íbamos al Omnium a tomar un cóctel con la chasquilla enlacada y usábamos esa ropa entupida que salía en los comerciales.
Si te han dicho que esa década fue la más taquillera en estéticas del ropaje, que las nenas eran iguales a la Bolocco con las hombreras de Farrah Fawcett, que los chicos bailaban a Jackson y Depeche Mode en la disco no sé cuánto del barrio alto y se juntaban en el Apumanque a tirar pinta con sus blujines nevados.
Que se veían una y otra vez tal película gringa y amábamos "Los ángeles de Charlie". Que todos éramos imbéciles, rubiecitos y danzábamos al compás de las botas. No te la creas, pendejo.
Por suerte había otro Chile, ochentista y allendista, donde ser artesa era buena onda, donde usar lana peruana era ser disidente y decente, donde oler a pachulí y colorearnos de lila era una contraseña.
Porque teníamos que contrarrestar a esa patota famosona de la tele miliquera. Entonces, bienvenidos los hippies lanas y las ferias artesanales donde sonaba Silvio, bajito, despacito.
Bienvenida la ropa hindú y el pelo largo, bien largo, hasta la cintura, como lo soñaba en mi utopía ochentista. Y fumábamos caños de Los Andes escondidos de los pacos y nos sentíamos protestando por esa mierda chilenosa que a otros gustaba tanto. También estaba el rock. A
ntes de Los Prisioneros siempre estuvo el rock, sobreviviendo a la dictadura bajo las piedras. Por allá Tumulto o Arena Movediza y su rabioso metal zeppelin, repicando disidente en la disco Klímax, de Alameda abajo. Aún no se armaba la contracultura del underground matucanero.
Apenas unos cuantos poetas beatnik leyendo sus versos en peñas oscuras. Allí vivíamos la pequeña patria proscrita con toda su llorosa y setentona emoción. Y que más, los otros estaban Plaza Italia arriba, en derechotas fiestas de trastoque. A ellos no les pasaba nada, no andaban con el poto a dos manos pegando afiches de Neruda.
Tampoco bajaban del Bowling porque le tenían asco al pueblo lana que se armaba de molotov en alguna universidad con los ojos rojos de vino en caja. Así fue, viejo pituquín que ahora quieres instalar tu ochentero recuerdo eunuco, fome y sin causa.
Los ochenta comenzaron de abajo, como murmullo de quenas y guitarras tristes. No había nada que celebrar en esa escena de crímenes y torturas.
No había nada que festejar bajo la pista iluminada del show pinochetero de Don Francisco. Era un país agrio, amordazado y tímido, que veía en la pantalla al acartonado Maluenda vitoreando a sus fuerzas armadas en el show de la una. El viejo hipócrita Maluenda, animador de la cueca uniformada.
El mismo que hoy aparece en la película "Tony Manero", casi homenajeado por el director en su remember infantil. Puaj, vómito de copihues era la patria por entonces. "Dónde estabas tú", cantaban Los Jaivas, y hoy te pregunto lo mismo, directorcito. "Donde estabas tú".
Ni aunque hagas mil películas de la dictadura se nos olvidará esa canción. "Dime donde estabas tú". Hay algo que no viviste, rubiecito, y es tarde para las explicaciones cinematográficas. La memoria es un caracol que se cierra en su concha inexcusable. Ocurrió tal cual, nosotros aquí y ustedes allá, como si no existiera la tiranía.
Siempre de jarana burbujeando el Tom Collins en el pub Casamilá, la disco Hollywood y toda esa mierda jubilosa. Nosotros éramos amargos y teníamos susto.
También bailábamos, nos volábamos, y a veces estábamos contentos pero con pica. Movilizadamente iracundos. La onda disco sonaba en las radios y en las peñas el canto nuevo.
Llegaron los ochenta como un cometa ardiendo la batalla campal, la primera protesta, la movilización estudiantil, a desentumir el miedo, mierda. También había rock, siempre hubo rock y verde macoña urgente.
En la tele los señoritos se hacían los rebeldes bailando a Scaramelli, Juan Antonio Labra, Andrea Tessa y otros jamones podridos que mejor no recordar.
"Detrás de las paredes", guitarreaba un chascón y en un casete carreteado respiraba Violeta. Así fueron los comienzos de una década inolvidable por su contorsión política. Una década que estrenaba sus rabias en aquel blindado amanecer".
Juventud de los Ochenta
O esta?
¿DÓNDE ESTABAS TÚ?
jueves, 18 de septiembre de 2008
DOS TEMAS: LAS HORAS, LACAN Y EL GOCE
La señora Dalloway (Virginia Woolf) relata un día en la vida de una mujer de la clase alta londinense desde el punto de vista de una conciencia que experimenta con plena intensidad cada instante vivido, en el que se mezclan sentimientos, pensamientos y emociones y se condensan el pasado, el entorno y el presente.Para mí las horas son una etiqueta, un nombre dado a un espacio de tiempo.
"Mientras otros escribían sobre el tiempo, su historia, el origen de la clepsidra, el funcionamiento del reloj, el hallazgo del cuadrante solar, la invención del calendario o como fraccionarlo, organizarlo, etc. yo perdía el mío con voluptuosidad, vigilando celosamente para que nadie me robase la menor partícula. Mi cuerpo o mi fantasía me servían de reloj"
"A veces tenía ganas de crear, sin embargo la creación nunca se debe a una felicidad. Es el resultado de una carencia" y yo carezco de las horas, sólo tengo un tiempo y un espacio condensado en un cuerpo que se difuminará el día que muera. No tengo horas, no tengo días, no tengo años, tengo una permanencia reducida sólo a un cuerpo. No puedo crear, pues mis horas (temporales) se las entrego a la vida de los otros. Sin embargo mis horas corporales están en mi, aprisionadas en mi cuerpo, no salen, están, quedan, permanecen, están encerradas.
Estoy viviendo Una temporada con Lacan.
Experimentando en un instante el aleph de mi conciencia de estar en un mundo contradictorio y ajeno. Por lo tanto la temporada de mi existencia está sólo guiada por la carencia, por la angustia de un vacío que hay que llenar con un deseo cuyo goce se espera y con el fracaso de su logro. Lo cual equivale a decir que sólo puede nacer de una frustración, la falta de goce".
Mi tiempo al ser prisionero de mi cuerpo funciona a partir de una carencia, por eso creo, invento y sueño. Vivo un afán cada día, cada noche gano una batalla y para ganarla debo crear estrategias, logística, posiciones de combate, etc.
"Incluso saqué la conclusión de que, desde los comienzos de los tiempos, toda creación se contenía en los diez centímetros que separan la mano de un hombre de un culo de una mujer. El hombre arde en deseos de poner su mano sobre ese culo. Si lleva a término su ademán, si la mujer lo acepta, se encuentran en una cama y hacen el amor. Hay goce: nada se crea. Si no se atreve, enloquecido por la frustración vuelve a su casa solo, compone la novena sinfonía, pinta el Hombre del casco de oro, escribe la Divina Comedia o esculpe el Pensador"
Sin embargo cuando menos se goza, más se explica. Cuanto menos se comprende más se afirma. En este sentido los ensayos sobre la creación son tan chuscos como los estudio sobre el tiempo".
Es en definitiva el discurso que aparece y que nos aprisiona, nos encierra, nos conmina a explicar lo inexplicable.
Eros y tanatos vuelven a fundirse en un espacio corporal, donde no hay tiempo, ni espacio, solo carencia.
lunes, 18 de agosto de 2008
Memoria
De mi madre, nada. No puedo decir que fue una buena o mala madre. Simplemente fue, estuvo y está.
sábado, 26 de julio de 2008
El lado oscuro del corazón
UNA HERMOSA PELICULA. TROZOS DE LA VIDA DE MAFI
Mi lado oscuro, el que sólo yo conozco busca soñar y creer que lo que queda de vida es para disfrutar el deseo de hacer lo que quiero, puedo y necesito. Tu empiezas a empezar, yo estoy empezando a terminar.
Te quiero, pero no necesito tenerte. No sueñes, por favor créeme. No quiero realidades, no quiero cotidianeidades. Ahora deseo soñar. Estoy sola, concurridamente sola.
Me irrita que no me creas, me irrita que sientas en mí, que veas en mi lo que no hay. No habrá más descendencia la loca termina aquí.
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Me preguntaron si era generosa. Claramente no lo soy y no quiero serlo, sólo soy politicamente correcta, no voy a dar hasta que duela. No voy a ceder un sólo momento, un sólo trozo de espacio en algo en que yo no crea. Siento que ser generosa no me hace bien, me hace más sentido quedarme con mis máscaras y mis sueños, cobijarme en mí. Así me protejo. La loca se proteje en su locura. A las locas nadie les pide nada, porque no hacen nada o por lo menos no hacen nada cuerdo. Las locas estamos conminadas a estar encerradas, los psiquiátricos son cárceles de locoas/as. Mi cárcel, mi encierro es mi locura permanente, mi no generosidad, mi no compromiso contigo, el no perdonarte que no sepas volar, el ser y el hacer parecer cordura sólo con el objeto de poder estar en el mundo y no ser encerrada literalmente en un manicomio.
lunes, 23 de junio de 2008
Las vidas de mi vida
En la noche retomo mi trabajo intelectual y preparo clases, escribo mis cosas, veo mi vida académica todo eso con un olor impresionante de ajo y cebolla picada en mis manos (casi surrealista). De allí me convierto en hija, llamo y me preocupo por mi mamá, le pregunto de su vida, hablamos, trato de entenderla. Ella me reta, yo la odio y la amo, etc. Luego, viene mi rol de mujer informada, veo las noticias y también (y como no me falta la parte light), veo el Sr. de la Querencia, dura tan poquito, que vale la pena.
Al final parece que somos puro teatro.... JA.
En el teatro siempre hay dos: el actor o actriz y el personaje. Acá ¿cuántas hay?. Todas/os y ninguna/os. Secreto, público, privado, público, secreto, privado....
No Importa al final la permanencia es/son todas:
viernes, 23 de mayo de 2008
Los hombres de mi vida
Y el hombre que trasunta, su presencia/ausencia. Salvador también.
martes, 6 de mayo de 2008
VIDA
Canta a lo sentimental
Es impresionante que una pueda "disfrutar esto".


