La loca de la casa estimula mi imaginación: descobija, desmitifica, ensalza. Es un blog escrito y pensado para conjurar los demonios, pues la única manera de exorcizar mis daimons es enfrentarlos, encararlos, desenmascararlos. Los demonios o fantasmas, que si no los quitas de encima, como diría Cortázar, te arrebatarán el aire y son capaces de estrujarte y conducirte a la locura. Una contradicción aparente. Escribir es una manera de mostrar cordura. Sin embargo en esta mujer es la locura la que la conduce y la obliga a escribir.
Cuando creyó que se moría, un amigo me contó que él era culpable de avaricia, envidia, gula, lujuria, pereza, soberbia e ira: "Jamás me confesé. Yo no quería que el cura gozara más que yo con mis pecados, y por avaricia me los guardé. No confesé que me daban envidia las moscas, que podían volar bajo la falda de esa mujer. ¿Gula? Sí, gula: desde la primera vez que la vi, el canibalismo no me pareció tan mal. Por lujuria o rayos X yo siempre la veía desnuda, como desnuda se ve la espada a pesar de la vaina. Meterme en ella era lo único en el mundo que no me daba pereza; fuera de ella, yo andaba desganado, asueñado, como bicho fumigado me arrastraba sin rumbo ni tumbo. Y en ella estuve, más entrando que saliendo, hasta que cometí la soberbia de creer que ella era yo. Y una noche, loco de ira, rompí a golpes ese espejo".
Eduardo Galeano
Poema en audio: Oriana de Gonzalo Rojas por Gonzalo Rojas'>http://palabravirtual.com/index.php?ir=ver_voz1.php&wid=2024&p=Gonzalo_Rojas&t=Oriana&o=Gonzalo+Rojas" target="_blank">Poema en audio: Oriana de Gonzalo Rojas por Gonzalo Rojas>>
Hace tiempo que no escribía. Deberá ser porque mis demonios me han dejado tranquila por un tiempo, o será porque no he tenido tiempo para ellos. En fin, lo único sé es que están, que nunca se fueron y que habitan en mi interior.
Mis demonios, mis alter egos, mis mujeres, mis roles, todos y yo, que los aglutina, los convoca, los ordena, aun cuando muchas veces se me escapan y pugnan por salir, por revolver (volver y volver). Hacen un mitin dentro de mi, y me hacen pebre, me cansan, me angustian, me duelen.
Retomé la lectura de La loca de la casa de la Rosa Montero, una vez más mi libro, hay tanto de mi en él, en ella, en el texto.
No es un gran libro lo sé, sin embargo cada línea cada palabra, me hace sentido, creo que soy la única lectora de ese texto que lo estruja, lo reconoce, lo identifica, lo relaciona. A la vez que lo siento como una voz estentórea de los que como yo, no tienen la facilidad de la pluma, pero si la facilidad de vivir a través de la imaginación y de las relaciones que ésta provoca.
Loca de patio, loca del desván, loca. Es mi manera de estar cuerda, de no perderme en la intransigencia de la vida. Sólo estando loca puedo estar en este mundo, sólo estando loca puedo reaccionar y sobrevivir. La locura me tienta a conquistar, a caminar, a cumplir un rol. Si no estuviera loca y si no me dejara llevar por alguna de las voces del momento que hay dentro de mi definitivamente no podría.
Sabes, me gusta ser loca, estar loca. Así, sólo así puedo romper el círculo del convencionalismo, de la estructura exterior impuesta, que es la que me mata. La del interior la mantengo, la cuido, es mi orden dentro de mi desorden. Mi orden desordenado.
Mis locuras, mi interior me hacen recuperar hoy ya más tranquila (pero no por eso menos loca) algún episodio... "Mis angustias me permiten atisbar la oscuridad y solo si has estado allí, aunque sea superficial y brevemente como lo estoy (estuve), puedes entender lo que es vivir en el otro lado. En ese lugar ¿aterrador? al que no llegan los otros, exiliada de la realidad común, encerrada en el silencio y en ti misma. Mis angustias...mis locuras me hacen (hicieron) más sabia"
He parafraseado a Rosa, he usado su texto. Interpreto su texto, lo hago mío. Después de todo siempre leo, continuaré leyendo el texto del mundo e interpretándolo y gracias porque existen escritoras/es que tienen el don de explicar y decir aquello que quieres y no puedes decir.
Sorry, no lo puedo evitar, septiembre me supera. Tanto dolor . Tanta pérdida Tanta muerte.
" no sé porque me gusta el otoño, más que las otras estaciones, creo que es porque en el otoño las cosas mueren tan fácilmente". La primavera de septiembre y su luz te obliga a vivir, a estar contenta. Pero cuando septiembre te devuelve el dolor, resulta casi imposible estar contenta. No puedo entender como en septiembre mes de vida y de renacer, se haya permitido que en mi país se instalara la muerte.
¡Generales traidores, mirad mi casa muerta, mirad España rota, venid a ver la sangre por las calles! NERUDA.
Es difícil contestar a tu pregunta. No encuentro la palabras que definan lo que soy y lo que siento. Ello porque no deseo herirme y herir. Tampoco encuentro las palabras que sustenten el cambio.
Respecto a lo que he recuperado, después de tanta mierda vivida. Puedo decir que esencialmente soy una mujer optimista: la frase que me ha perseguido toda la vida es "Mañana será otro día". Hubo un momento, en realidad muchos, en que creí que ésta era por mi extraña manera de ver el mundo.
Sin embargo, no es así, esta frase define una suerte de optimismo en el sentido que creo que siempre existe la posibilidad de mejorar y potenciar los pequeños logros de mi vida. Mejorar los errores cometidos.
Frente a lo malo que siento a veces, a lo terrible y doloroso que se me hace vivir en un mundo extraño, pues es un mundo en el que no calzo, no funciono, no cuajo. Creo que puedo creer en que otro mundo es posible tanto a nivel personal como a nivel social y si hoy el día me resulta complejo y doloroso, existe la posibilidad de cambiar.
Lo mío no es estancamiento, es lisa y llanamente en seguir creyendo en mi y en lo que puedo hacer y aportar. He descubierto que cada día tiene su afán, cada día es un pasito más y si ese día no resultó, mañana si que puede que resulte.
Esa esencia, ese estar en el mundo, esa creencia en el mañana me permite ser presente. Presente contínuo, objeto y sujeto deseante...
Claramente lo mío es el presente. El pasado ya fue y el futuro no lo conozco, no lo sé.
Relacionado con lo anterior es que creo que por ahora no necesito, estar con alguien. Por fin recuperé aquello, no lo quiero perder otra vez. Me da pánico perder lo que tanto esfuerzo me costó recuperar. Ahora, hoy tengo el control de mi vida. Es mío el control remoto, hoy por fin puedo disfrutar este presente, vivirlo cada día, con aciertos y desaciertos. Con enojos, con penas, con alegría, con tranquildad de vivir mi momento, el que yo decidí vivir.
Si quiero dormir, duermo, si quiero leer, leo, si quiero darme un baño de tina, lo hago, si quiero transgredir lo hago. No quiero, no deseo tener que dar cuentas, ni explicaciones por mi pasos, mis depresiones, mis actividades, mis deseos y necesidades.
No tengo ganas de la cotidianeidad abrumadora de vivir en pareja.
Quiero ver Elisa, quiero jugar con el facebook, quiero preparar mis clases, quiero salir con gente entretenida, tomarme una chela.
Quiero estar y apoyar a mi hijo, jugar con mi perra.
Todo eso lo quiero en mi espacio, en mi lugar. Ese espacio que yo decidí y que decido.
Basta de imposiciones. También es imposición cuando haces algo que no quieres, cuando actúas con culpa, por no ser políticamente correcta, por estar enrabiada porque hiciste algo que no querías hacer y que sin embargo lo haces por no herir, para que no te miren feo, por jugar a que te quieran.
Deseo estar con alguien sin duda, pero llevando y usando el control remoto. ¿Ver MI PROGRAMA DE TELEVISÓN? Síiiii, a la hora que quiera y cuando quiera.
Mi hijo se irá algún día, mi madre, según la lógica también. pero no quiero que alguien se vaya de mi lado por cansancio de verme angustiada, enrabiada por estar haciendo algo que no deseo hacer.
Quiero ser leal, no fiel. Quiero querer estar en mi espacio y a partir de allí proyectar, proyectarme, en un mañana que nunca llega, pero que a partir de hoy lo estoy creando.
En definitiva mi trabajo presente, mi afán diario es para que ese Mañana sea mejor. Lo más probable es que se me vaya la vida en ello y que nunca concrete. Pero estoy luchando. En una de esas llega y si no llega por lo menos trabajé.
En definitiva la vida es un hacer día a día. El pasado ya fue y el futuro nunca llega, por lo mismo porque es futuro...
Soy deseo, vivo contenta en el deseo. Mujer deseante, sujeta atada al presente, pero por opción y no por imposición.
Mañana será otro día, mañana pensaré, mañana solucionaré. Hoy no se fía, mañana sí. Para que agobiarme hoy si mañana será diferente...
Todo ello es porque no puedo dar respuestas que definan mi mañana. Éste es mi momento y hoy está bien así.
Sorry por el egoísmo. Sería peor estar y ser falsa, inventando futuros que no existen...
Esta MUJER, este personaje, esta escena, resumen lo que he sido, soy y seré
Tara es mi presente, Rett fue mi pasado y mañana pensaré y recuperaré lo amado, lo deseado y lo proyectaré en seguir viviendo
Quizás me fuera necesario anoche tomar la inútil decisión de verte, así sea en el centro de la noche, así sea en el centro de la muerte. Mi corazón es un caballo alado, mi decisión es una espada amarga: yo volveré a buscar lo más amado pese a la incertidumbre que me embarga. Arriesgaré la piel por un encuentro aunque paguemos caros los engaños, porque la vida es un instante dentro de la perdida inmensidad de este año. Año de espera y año sin memoria que no quisiera prolongar en celo entre el cuchillo de tus dos historias
y las heridas de mis dos desvelos. (1998)
Seré capaz de arriesgar la piel?. Hubo un momento de mi vida qué arriesgué hasta la vida misma, tanto por mi causa, tanto por causas sociales, aún cuando las dos fueron mis causas...
Ahora me veo en la disyuntiva no de vida, sino de piel... y qué es eso? Piel: sentidos, tacto, besos, sexo. Hay algo que me convoca, que deseo.
Mi mente (razón, racionalizada) me estruja, me impide, me atrapa... y a veces me salva... Y ahora, hoy, no me gustaría que lo hiciera, pues hace tiempo que la loca de la casa no se deja llevar por la piel, por los sentidos, por un beso furtivo, parapetado, escondido, clandestino, robado.
¿Qué tal un toque de locura?. ¿Es necesario justicar, es necesario racionalizar siempre?
La razón o la cordura atrapa, limita nuestros cuerpos deseosos y deseantes. Como señaló Foucault la llegada de la razón produjo "cuerpos dóciles", acostumbrados a comportarse según la instucionalidad propugnada por el orden, por las leyes prohibitivas y coercitivas. Nuestros cuerpos, (mi cuerpo) pertenece a un orden instituido. Para la producción de estos "cuerpos dóciles" es necesaria la coerción ininterrumpida en todos y cada uno de los procesos de la actividad corporal. Y, ¿qué hace una mujer como yo en un lugar como este?
Sin embargo, hoy quiero liberarme del orden, de la razón y arriesgar la piel. ¿Qué pierdo?, no lo sé. ¿Qué gano?. Culpa, claramente culpa, pero ésta irá unida a una sensación erótica, corpórea de sentirse deseada y deseante.
Un beso rompe la cordura de cualquier mujer y la convierte en deseo…
Pero la verdad es que: Un beso no se explica, ¡se practica! Eros y tanatos una vez más...
Un viejo amor al que regresar en sus sueños......... y otro que le permita darse cuenta de lo lejos que ha llegado. El valor necesario para alejarse cuando no le aman. Libertad económica suficiente para irse y rentar un lugar propio.....incluso si nunca lo desea o lo necesita. Una etapa de juventud que dejar atrás con gusto. Un pasado suficientemente rico en experiencias, como para ser contado al llegar a una edad avanzada.
La certeza de que seguramente llegara a una edad avanzada y dinero guardado, suficiente para no depender de nadie. Un equipo completo de destornilladores, taladro... y al menos un brassiere negro de encaje.
La amistad de alguien que siempre le hace reír........ y de alguien que le permite llorar.
Un hermoso mueble en casa, que no perteneció a nadie en la familia. Un email, en donde recibir y enviar frases de aliento. Un juego de vajilla para ocho personas, copas y la receta para una cena que haga sentir espléndidamente a sus invitados. Una rutina de cuidado de la piel, un plan de ejercicios y un proyecto para enfrentar aquellas facetas de la vida que no mejoran después de los 30.
Un inicio sólido en una carrera que le encanta, una relación satisfactoria y todas aquellas facetas de la vida........que sí mejoran después de los 30.
TODA MUJER DEBE SABER
Cómo enamorarse sin dejar de ser ella misma. Lo que quiere, con respecto a tener hijos, Como renunciar a un trabajo,......terminar con un novio y confrontar un amigo sin arruinar una amistad. Cuando intentarlo todo........ y cuando alejarse. Cómo pasarla de maravilla, en una fiesta a la que no deseaba asistir. Cómo pedir algo que realmente desea...... de manera que casi seguramente lo consiga.
TAMBIEN DEBE SABER:
Que no puede modificar el ancho de sus muslos o de sus caderas o la forma de ser de sus padres. Que su niñez pudo no ser perfecta......... pero ya terminó. Lo que podría o no podría hacer por amor......... o debería o no.
Cómo vivir sola........ aún si le desagrada. En quién confiar y en quién no. A dónde ir: a sentarse con su mejor amiga, o a una agradable cabaña en la playa cuando su alma necesita alimentarse y tranquilizarse.
Lo que puede lograr en un día....... un mes........ y un año.
No sé si tengo todo esto. Pero acepto el desafío, creo que todavía me quedan años como para lograrlo y si no resulta por lo menos lo intenté.
Y a los que dicen que soy feminista, militante la talibán del grupo, verán que no es tanto... me quedo también con el encaje negro en la ropa interior y reconozco que no es para mí...
El mièrcoles fue un día muy cargado de emociones y como estoy enferma, me derrumbé como hace tiempo no me pasaba. No faltó alguien que me recogiera y me escuchara. (Gracias). Cuando estuve más tranquila, miré a mi hijo, lo vi tan sabio, tan tranquilo y feliz. Luego miré a la negra, tan ella...
Y por fin me miré. Vi una mujer madura, con muchos rasgos de niña, tremendamente egoista y tremendamente auténtica y muy, pero muy dolida, no por lo del día, sino por la vida entera.
Una vida que sin querer me ha llevó a la doble vida, a lo privado y lo publico. Y eso no me gusta, odio el doble estándar, odio la falsedad, las máscaras, el no decir lo que se piensa.
Amo la autenticidad, amo la transparencia, aun cuando sea atroz de peor. Pongamos que yo soy transparentemente antipática.
Nunca digo algo cuando no lo siento, me cargan las frases hechas, las frases de buena crianza, decir te quiero cuando no lo siento, decir hola cómo estás, cuando no me interesa cómo está, hacer una cariño cuando no siento, hacer el amor si no quiero o no siento.
Es decir, tengo que sentir para actuar.
El mièrcoles me sentí traicionada y actue en consecuencia. Sentí las máscaras, sentí la deslealtad, el ocultar cosas, eso me duele. Eso me hace escapar. No quiero estar cerca de alguien cuando siempre hay que pedir explicaciones.
Te has fijado que yo nunca doy explicaciones por mi comportamiento y es fácil porque lo mío no tiene doble lecturas. Soy lo que soy. Es lo que hay.
Atoz de peor? SIII, ok. pero, se sabe de mí, se sabe con la chichita que se están curando. El que quiere toma y el que quiere lo deja.
Hay pequeños miedos que son sólo eso, miedos transitorios, vaivenes en la noche de los perros salvajes, sienes abiertas de par en par por un disparo que nadie hizo.Fuero de eso, hay otros pánicos terribles y ufanos, como el de buscarse en la mirada de los otros y la otras prójimas o prójimos cuando los milicos te buscaban querida mafalda, como cuando hiciste el amor sobre la mierda de los animales que no es ni será la misma mierda de la patria; ése si que es miedo. Miedo de despertar a punta de cañonazos o botas acallando palabras, miedo de querer un futuro sin noche aunque estemos llenos de tantas noches, miedo de gritar abajo el viejo asesino, temor de decir basta, angustia de no decir nada con el verdadero nombre que nunca fue tan falso como cuando no lo tuvimos.
Mi interés por el tema que planteo tiene relación con una serie de cuestionamientos que me he hecho a lo largo de mi vida respecto del tema. Una de las primeras interrogantes que me surgen es cuál es límite de una perversión en la sexualidad humana, qué es una perversión en sí, quién decide lo que es perverso o no. Corresponde el pervertido a una categoría de enfermedad mental o puede ser simplemente como lo plantea Benjamín fantasías sexuales a nivel inconsciente. Cómo vemos el tema es amplio y da para mucho. Quiero intentar responder dos de las preguntas antes mencionadas, aquella sobre el límite de las perversiones y dónde radica el concepto de perversión.
Lo primero que quiero definir y en ello debo reconocer que seré un poco subjetiva más que teórica es qué es la perversión y luego me centraré en la figura del perverso, para finalizar aludiendo a la obra del Marques de Sade, esto último más que nada por una posición o deformación profesional, mi área de trabajo es la literatura. y Sade ha representado desde hace tiempo, la figura del pervertido o del representante de aquellas posturas que poco concuerdan con lo que se ha llamado una sexualidad “normal”.
Perversión:
Según la Rae la perversión es la acción y efecto de pervertir, se asocia a ésta y al concepto perverso, del cual se dice “sumamente malo que causa daño intencionalmente o también que corrompe las costumbres o el orden y el estado habitual de las cosas”.
Si nos atenemos a este concepto, estamos claros que la perversión es transgresora, subvertora del orden moral. Sin embargo, en el campo de la sexualidad podemos preguntarnos: qué es lo malo y lo bueno. Si hablamos de una relación de pareja donde prima la confiabilidad y el consentimiento no existiría tal maniqueísmo.
La perversión, entonces, partiría no de una posición igualitaria de los sexos, sino a partir de una relación de poder, donde existe el binarismo dominador/dominado. Surge la figura del perverso, pues es un individuo que se maneja dentro de la esfera del poder o de la dominación. Por lo tanto en el sistema sexo-género quien posea tales características realiza acciones que van contra “lo establecido”.
Pervertido:
La Rae nos dice al respecto :"Dicho de una persona, de costumbres o inclinaciones sexuales que se consideran socialmente negativas o inmorales”. Según M. F. Irigoyen la figura del perverso tiene relación con algún tipo de disfunción inconsciente que ella denomina “Narciso”. Este personaje no sólo tiene las características que conocemos (mencionadas anteriormente), sino que además ella adjetiva el término poniéndolo como Perverso Narcisista.
Irigoyen diferencia a éste de cualquier sujeto que esté en crisis y que como defensa utilice mecanismos de perversión, pues los rasgos de la personalidad narcisista lo comparten casi todas las personas (egocentrismo, necesidad de ser admirado, intolerancia a las críticas). No se trata de rasgos patológicos, sino más bien de mecanismos productos de situaciones específicas, por ejemplo la manipulación.
El real perverso narcisista sólo se construye a sí mismo al saciar sus pulsiones destructoras. En este sentido surge la palabra perversión (del latín pervertere), o sea dar la vuelta invertir y apareció en la lengua francesa con el significado de convertir el bien en mal. Actualmente, esta palabra en su sentido corriente denota un juicio moral.
En el siglo XIX ya se definía la perversión como aquella característica de sujetos que estaban fuera de lo normal entonces se estableció la perversión como una desviación de los instintos (instinto social, moral, de nutrición).
El término narcisismo aparece por primera vez en 1910 en un texto de Freud dedicado a la homosexualidad. Más tarde distinguirá el narcisismo primario del secundario. Freud reconoce las existencia de pulsiones distintas a las sexuales, pero en esos casos no habla de perversión. El adjetivo perverso comporta una ambigüedad que corresponde a los dos sustantivos perversidad y perversión.
Desde el punto de vista del psicoanálisis, la perversión es una desviación en relación al acto sexual normal. Es decir la perversión define el carácter de determinados sujetos que manifiestan una crueldad o una malignidad particular. Muchos autores definen bajo estas palabras al perverso. “los individuos perversos -a los que también se les agrega narcisista pues éste es su rasgo base, eje de su perversión- son aquellos que bajo la influencia de su grandioso yo, intentan crear un vínculo con un segundo individuo, atacando su integridad con el fin de desarmarlo. Atacan al amor a sí mismo, a la confianza en sí mismo, a la autoestima y a la creencia de sí mismo en el otro en relación con ellos es irremplazable y que es el otro quien lo solicita”.
Los perversos narcisistas son considerados como sicóticos sin síntomas, que encuentran su equilibrio al descargar sobre otro el dolor que no sienten y las contradicciones internas que se niegan a percibir. No hacen daño ex profeso, hacen daño porque no saben existir de otro modo.
Es a esto último a donde me propongo llegar y encontrar el verdadero sentido de la perversión. Es claro que la perversión se da bajo una relación de poder en la pareja, en donde, como dijimos, existe una víctima y un victimario. Pero esto se estaría dando a nivel inconsciente o a ciertas disfunciones síquicas, en donde no caben juicios morales, ni de valor social. Entonces la perversión escapa al juicio moral/social que lo trasunta. La verdadera perversión y el pervertido radica en el inconsciente de los seres humanos, sobre todo en el ámbito de la sexualidad.
La relación que establezco y en la cual creo que es conveniente detenerse es en la relación sexo poder, pues allí es dónde podríamos hablar de perversión en cuanto se nos aparece una relación de dominio y de subyugación y que incuestionablemente varía en la mentalidad del hombre y de la mujer. Así para el hombre es mucho más fácil recurrir a prácticas perversas, tal como la violación, que para la mujer y ello porque tal como lo hemos aprendido la sexualidad es un constructo cultural en donde juegan un rol importante los conceptos de actividad y pasividad. Ello no niega que exista también en ambos géneros la disyunción entre fantasía y realidad, cuestión que en la cual me detendré ampliamente al analizar y proponer la figura del Marqués de Sade.
Para mantener una situación de equilibrio en este terreno de la sexualidad y continuando con la línea propuesta cito a Benjamin: “hay que proteger la distinción entre lo simbólico y lo concreto en dos frentes: mantener simultáneamente el respeto a la vida de fantasía inconsciente y a la realidad externa”, tensión que tiene en algunos sujetos un hilo muy fino que se puede cortar. Tensión que queda aún más clara cuando se afirma que corresponde a los dos principales dificultades del trato con la destructividad del otro: reconocer el peligro real y aceptar la presencia de una destructividad interna. Por ejemplo, un acto pornográfico difiere de un acto perverso en el sentido de que el primero no es más que el contenido de un deseo concreto de una relación entre excitación sexual y el reino de la fantasía. En cambio, en un acto de perversión está el daño, que puede ser ocasionado al otro, puesto que como he dicho proviene de figuras que disfuncionan en los niveles inconscientes del hombre o la mujer.
Resumiendo, Benjamin nos dice al respecto que cada uno de nosotros no puede negar que si bien es cierto su nivel consciente rechaza cualquier acto de perversión sexual como una violación por ejemplo, no por eso deja de tener ciertas fantasías sexuales, lo que le produce una excitación que no va más allá a menos que sea un Perverso narcisista.
Sade y las perversiones
Es por ello que rescato la figura del Marqué de Sade, puesto que la literatura al ser un espacio de libertad para la imaginación y el nivel inconsciente es capaz de expresar todo aquel nivel de erotismo y de deseo o pulsiones que no serían aceptadas por la sociedad en su nivel moral o ético. Por eso nos preguntamos por qué es interesante leer a Sade ¿Por qué queremos enseñar a Sade? ¿Es por el placer del conocimiento? ¿Es porque somos unos rebeldes contra las normas oficiales? ¿Es porque queremos escandalizar a la gente? ¿O es porque amamos la literatura y queremos que todo buen autor sea conocido? Probablemente, cada uno tendrá sus razones, pero para mí (y creo que este sentimiento es compartido por muchas otras personas interesadas en Sade) la razón principal es hacer un esfuerzo para cambiar la mentalidad de la gente, no sólo acerca del sexo, como alguien podría pensar, sino sobre la vida entera. No un gran cambio, quizás, pero al menos el suficiente para concienciarlos de que la moral no es lo que piensan. La importancia de la filosofía de Sade (y otras similares, como la de Nietzsche) consiste en que no son, como se suele pensar, una simple colección de perversiones aisladas y pensamientos sobre el libertinaje, sino una visión completa sobre la vida y el ser humano, que incluye muchos interesantes pensamientos sobre el amor, el odio, el sexo, el egoísmo, y prácticamente cualquier rincón del alma humana.
La persona que lee a Sade, y que se atreve a entenderlo, consigue una visión mucho más amplia y profunda de la vida que le proporciona una sensación de libertad y superioridad sobre el resto de la humanidad, desde el momento en que ve lo restringida y pobre que es la visión de la vida que tiene la gente normal. Sin embargo, es esta visión la que domina el mundo, y los ricos y elevados pensamientos del filósofo están a menudo condenados a morir en la lucha contra la sociedad.
Si este filósofo está aislado, su muerte es segura, pero si puede unir sus fuerzas con otros, entonces quizás se pueda hacer algo. Probablemente esto no provocará un gran cambio en la moral de la sociedad, porque no todo el mundo puede entender a Sade (y, de hecho, no todo el mundo debiera leerlo), pero al menos se podría reconocer que Sade no era simplemente un loco, y que sus pensamientos son apreciados por mucha gente inteligente de muchos rincones del mundo. Y quizás esto pueda abrir una pequeña 'brecha en el muro', y ayudar a cambiar un poco la estúpida moralidad que domina esta sociedad sin sentido.
¿Son las obras de Sade novelas eróticas?
No, a menos que tengamos una visión un tanto extraña y poco habitual de lo que es una novela erótica. Se dirá que son novelas sadomasoquistas, pero tampoco es cierto: son novelas libertinas. El libertinaje no es lo mismo que el erotismo. Es algo incluso independiente del sexo. En realidad, lo que hace Sade es conectar ambos mundos, afirmar que nuestros actos libertinos[1] provocan también la lubricidad. Así, por ejemplo, a muchos de sus libertinos les gusta realizar sacrilegios. Un sacrilegio, por sí mismo, no es más que un acto libertino: vamos en contra de las costumbres normales de nuestra sociedad, y el choque nervioso que nos produce el romper una barrera y comprobar que nuestra libertad y nuestro poder aparentemente se extienden, nos proporciona, si nuestra constitución anímica lo favorece, una especie de placer. En este momento aún no tiene nada que ver con el sexo, pero ocurre lo siguiente: que las personas que han probado todos los placeres eróticos habituales hasta el punto de que han llegado a hastiarse de ellos, encuentran en el acto libertino un estimulante que libera a sus sentidos de la atrofia en la que se encuentran. El libertino que ya casi no se excita fornicando con una mujer normal encuentra que, si lo hace con una monja a la que coloca una hostia consagrada en el pubis antes de penetrarla, la excitación que le produce el sacrilegio, aumentada por lo escandaloso de la situación, le produce un placer inicial que le permite gozar más incluso que antes. Este caso u otros similares es muy frecuente en la obra de Sade. A menudo nos muestra a libertinos que ya no pueden conseguir la erección si no son ayudados por métodos extraños que, al conmover su organismo, les sacan de la apatía en la que se encuentran.
Ahora bien, esto no tiene nada, o muy poco que ver con lo que comúnmente se llama sadomasoquismo, porque es la conexión con el libertinaje y no específicamente con el sufrimiento físico, y mucho menos con la dominación-sumisión, lo que constituye la originalidad de Sade. Naturalmente que en sus páginas encontramos muchos episodios de fustigación, pero no es ella la que les da fuerza. Para comprender el porqué, es necesario ver cómo divide el divino marqués las pasiones humanas. En la Historia de Juliette, aparece una división dentro de la "sociedad de amigos del crimen", parecida a la de Las 120 jornadas de Sodoma. El marqués habla cuatro tipos de pasiones: pasiones simples (es decir, eróticas), fustigación, pasiones criminales y pasiones asesinas.
Las primeras consisten en actos relacionados de una manera directa con el sexo, aunque se practique de una manera un tanto inhabitual. Esto incluye la homosexualidad, la pederastia y, en general, todo tipo de fetichismos (hacerlo con mujeres viejas, con pelirrojas, con mujeres peludas, etcétera). Hasta aquí quizás se podría afirmar que la obra de Sade es erótica, si bien hay que reconocer que derrocha una gran cantidad de imaginación para buscar las fantasías más extrañas, las combinaciones más rocambolescas y, sobre todo, de sazonarlas con detalles que provoquen la repulsión de las personas normales.
Las segundas sí que consisten en el llamado sadomasoquismo, o por lo menos en alguna de sus variantes. Nos muestra hombres a los que les gusta ser fustigados o usar el látigo con las mujeres, o a veces se prefieren otros instrumentos de tortura. Las razones que llevan a ciertos seres humanos a buscar el placer en estas prácticas, no creo que sea necesario que yo las exponga aquí. Hay muchos textos escritos sobre este tema por gente con mayor conocimiento y experiencia que yo sobre él.
Pero es ahora cuando viene la parte interesante. Si Sade se hubiese detenido aquí, simplemente sería un escritor sadomasoquista o, si se quiere, un escritor erótico (pervertido). Pero ocurre algo más, y aquí si que ya no sé si Sade realmente pensaba lo que voy a exponer a continuación, sino que lo explico porque creo que es así, y porque permite tener las ideas más claras sobre una obra tan extraña como la suya.
El sexo no es un aspecto aislado de la existencia humana que carezca de unión con las demás fuerzas que dominan nuestra personalidad, sino que es más bien la expresión fundamental de nuestras ganas de vivir. No sólo porque en él se demuestra una sobreabundancia de fuerzas, un derroche de facultades (puesto que no es imprescindible para seguir viviendo), sino porque es el medio para tener descendencia y extender así más aún nuestro poder y, casi podríamos decir que nuestro propio ser, a través del de nuestros hijos. Pretender separarlo del amor, como hacen algunos, o incluso de otras pasiones como la ira, la ambición, el sufrimiento o la crueldad, no demuestra otra cosa que nuestro desconocimiento del ser humano. Todos los afectos, por muy dispares que parezcan, están englobados en una única afectividad más general, de tal manera que es casi imposible modificar a uno sin que los otros cambien. ¿Pues no vemos a menudo que quien está triste por alguna desgracia pierde las ganas de comer, o que quien está alegre porque, por ejemplo, ha ganado su equipo de fútbol, tiene más ganas de hacerlo con su mujer? Y si aspectos tan dispares se encuentran relacionados, ¿como no ver que las pasiones fuertes afectan al placer sexual y éste a aquéllas?
Aquí es donde aparecen las pasiones criminales. Un hombre que, al mismo tiempo que se entrega a un acto lúbrico, aprovecha para robar, violar, herir a una persona o realizar un sacrilegio (el condimento en cuestión depende de la personalidad de cada uno), forzosamente ha de ver su goce incrementado. Y aquí es también donde Sade aparece como un autor realmente único, porque ya no se trata de presentar, como hacen los autores mediocres, actos más o menos excitantes sexualmente, sino de mostrar el placer que produce el mal mismo, como pasión humana. Los actos malvados y los sexuales aparecen unidos, pero se hace difícil decir cuál es el núcleo de la acción y cuál el condimento. Las pasiones asesinas, por su parte, no son más que la culminación de las criminales: el exterminio de otro ser humano se ve como la última de las atrocidades y, por tanto, como la más excitante.
Pero se preguntarán muchos, sin duda, cómo puede llegar a estar tan desordenada la sensibilidad de una persona para que su placer se vea potenciado precisamente por estos actos. Veamos lo que responde Curval a esto:
“Este camino se recorre imperceptiblemente, es un camino de flores; un exceso lleva al otro, la imaginación, siempre insaciable, no tarda de llevarnos al último jalón, y, como sólo ha recorrido su carrera endureciendo el corazón, en cuanto ha llegado a la meta, ese corazón, que contenía anteriormente algunas virtudes, ya no reconoce ninguna”.
Excelente descripción la que Sade pone en boca de su personaje, que corrobora lo que ya de antiguo afirmaban los sabios: que los caminos de la virtud y el vicio son muy diferentes. El de la virtud es, al principio, escarpado y difícil, se hace duro caminar por él y a menudo siente uno deseos de volver atrás; pero cuando ya se ha recorrido un trecho, se hace llano y fácil, y uno se da cuenta de que ha escogido la senda correcta. En cambio, el del vicio es hermoso y agradable al principio, ancho y rodeado de un bonito paisaje; pero cuando ya nos encontramos a una cierta distancia del punto de partida, vemos que comienzan a desaparecer las flores, que se hace más tenebroso y estrecho, hasta el punto de que queríamos volver atrás, si no fuera porque la distancia es tan grande que no nos queda más remedio que continuar caminando en busca de la última consecuencia de nuestra equivocación inicial.
Pero quizás haya aún quien piense que si realmente depende de la sensibilidad de cada uno la relación concreta que exista entre nuestras pasiones, parece que en la mayoría de los casos, esta sensibilidad nos dirige en otras direcciones que no son las de la maldad y el libertinaje. A esto yo respondo que eso es lo que se cree, pero en realidad no es así. Lo que ocurre es que la vida en sociedad, fuerza al ser humano a un comportamiento más cívico, ya que su propia existencia depende de las buenas relaciones entre él y sus conciudadanos. Pero si por un momento ese hombre tuviese la posibilidad de realizar todos los actos que le vinieran en gana, sin que estuviera en peligro su seguridad, ya veríamos entonces cuál es la verdadera cara del ser humano.
Es sencillo ser virtuoso cuando nuestra educación, nuestras relaciones personales, nuestras dependencias económicas y, en fin, nuestra situación nos fuerzan a ello, como también lo es ser mediocre cuando no se es capaz de ser algo más; pero no es menos sencillo ser malvado cuando nuestro poder, nuestra independencia y, otra vez, nuestra situación nos lo permite. Habría muchos más libertinos de lo que se imagina si las circunstancias lo permitieran.
Haber descubierto este aspecto del alma humana y haberlo descrito tan magistralmente constituye el mérito principal de Sade. A su lado, los autores eróticos aparecen como unos niños traviesos que creen que hacen algo importante al jugar a sus tontos juegos, en los que se preocupan sólo de presentar imágenes agradables sin alcanzar a ver realmente al ser humano. Pero aún hay otra aportación de Sade que vale la pena mencionar, y es que nos muestra hasta qué punto el placer provocado por el mal va más allá de nuestros sentidos e incluso de nuestra existencia. El ejemplo más curioso de estas fantasías lo ofrece Saint-Fond. Después de torturar a sus víctimas tenía la extraña costumbre de hacerles firmar con su sangre un pacto con el diablo, de manera que le entregaban su alma; de este modo, si existía realmente una vida después de esta, los infortunados sufrirían eternamente en el infierno, y de este modo los efectos de la maldad del libertino se hacen ilimitados. En Las 120 jornadas de Sodoma, por ejemplo, se cuenta la pasión de un hombre cuyo único placer consistía en pervertir a las jovencitas a base de inclinarlas al vicio, pero únicamente a través de la razón, hablando con ellas y convenciéndolas. El monstruo no disfrutaba de ningún goce sensual en ese momento, sino que era más tarde, cuando alguien le contaba los excesos a los que se entregaba alguna de las jovencitas a las que él había pervertido, cuando se excitaba.
También en la Historia de Juliette se habla de este tema, cuando Clairwill le confiesa a Juliette que le gustaría cometer un crimen que se extendiera más allá incluso de su propia existencia, y que esto sólo puede conseguirse mediante la perversión de otras personas, que a su vez se encarguen de extender el crimen. El vehículo para conseguir esto podría ser la escritura, y quizás Sade pensaba en sí mismo cuando ponía este comentario en boca de su personaje.
CONCLUSIONES
Hemos descubierto, con la ayuda de la literatura de Sade que la perversión también constituye un constructo social y que en el fondo puede ser atribuida a tres tipo de definiciones. La primera aquella del diccionario que está recubierta por el juicio moral o de todo acto que escape a lo que se ha llamado la sexualidad “normal”.
La segunda tiene relación con lo que para mí constituye el verdadero pervertido, pero éste es una disfunción síquica que pocas personas tienen, y en donde está implícito el hacer daño. Pero donde prima el nivel inconsciente y de los traumas.
La tercera, y es la que nos propone Sade es que el amor, el erotismo, están unidos a un todo que es el ser humano; suma de complejidades y pasiones que pulsan por salir, pero que no lo hacen por el infranqueable cuestionamiento que hace la sociedad sobre nuestros actos. De allí, que para mí la literatura y el arte, en general, sea la única vía de escape (socialmente aceptada) donde pueden existir Sade y muchos otros que no hacen otra cosa que vivir en plenitud su humanidad, sus pasiones, afecciones y todo aquello que hace que hombres y mujeres seamos únicos y diferenciados en la naturaleza.
BIBLIOGRAFÍA:
Benjamin, Jessica, Sujetos iguales, objetos de amor, Editorial Paidos, Stgo. Hirigoyen, Marie-France, El acoso moral, Editorial Paidós, México, 1999.
[1] Hablamos de la palabra libertino a cambio de la de pervertido, como