Quizás me fuera necesario anochetomar la inútil decisión de verte,
así sea en el centro de la noche,
así sea en el centro de la muerte.
Mi corazón es un caballo alado,
mi decisión es una espada amarga:
yo volveré a buscar lo más amado
pese a la incertidumbre que me embarga.
Arriesgaré la piel por un encuentro
aunque paguemos caros los engaños,
porque la vida es un instante dentro
de la perdida inmensidad de este año.
Año de espera y año sin memoria
que no quisiera prolongar en celo
entre el cuchillo de tus dos historias
y las heridas de mis dos desvelos.
(1998)
Seré capaz de arriesgar la piel?. Hubo un momento de mi vida qué arriesgué hasta la vida misma, tanto por mi causa, tanto por causas sociales, aún cuando las dos fueron mis causas...
Ahora me veo en la disyuntiva no de vida, sino de piel... y qué es eso?
Piel: sentidos, tacto, besos, sexo.
Hay algo que me convoca, que deseo.
Mi mente (razón, racionalizada) me estruja, me impide, me atrapa... y a veces me salva... Y ahora, hoy, no me gustaría que lo hiciera, pues hace tiempo que la loca de la casa no se deja llevar por la piel, por los sentidos, por un beso furtivo, parapetado, escondido, clandestino, robado.
¿Qué tal un toque de locura?. ¿Es necesario justicar, es necesario racionalizar siempre?
La razón o la cordura atrapa, limita nuestros cuerpos deseosos y deseantes. Como señaló Foucault la llegada de la razón produjo "cuerpos dóciles", acostumbrados a comportarse según la instucionalidad propugnada por el orden, por las leyes prohibitivas y coercitivas. Nuestros cuerpos, (mi cuerpo) pertenece a un orden instituido.
Para la producción de estos "cuerpos dóciles" es necesaria la coerción ininterrumpida en todos y cada uno de los procesos de la actividad corporal.
Y, ¿qué hace una mujer como yo en un lugar como este?
Sin embargo, hoy quiero liberarme del orden, de la razón y arriesgar la piel. ¿Qué pierdo?, no lo sé.
¿Qué gano?. Culpa, claramente culpa, pero ésta irá unida a una sensación erótica, corpórea de sentirse deseada y deseante.
Un beso rompe la cordura de cualquier mujer y la convierte en deseo…
Pero la verdad es que: Un beso no se explica, ¡se practica!
Eros y tanatos una vez más...
(1998)
Seré capaz de arriesgar la piel?. Hubo un momento de mi vida qué arriesgué hasta la vida misma, tanto por mi causa, tanto por causas sociales, aún cuando las dos fueron mis causas...
Ahora me veo en la disyuntiva no de vida, sino de piel... y qué es eso?
Piel: sentidos, tacto, besos, sexo.
Hay algo que me convoca, que deseo.
Mi mente (razón, racionalizada) me estruja, me impide, me atrapa... y a veces me salva... Y ahora, hoy, no me gustaría que lo hiciera, pues hace tiempo que la loca de la casa no se deja llevar por la piel, por los sentidos, por un beso furtivo, parapetado, escondido, clandestino, robado.
¿Qué tal un toque de locura?. ¿Es necesario justicar, es necesario racionalizar siempre?
La razón o la cordura atrapa, limita nuestros cuerpos deseosos y deseantes. Como señaló Foucault la llegada de la razón produjo "cuerpos dóciles", acostumbrados a comportarse según la instucionalidad propugnada por el orden, por las leyes prohibitivas y coercitivas. Nuestros cuerpos, (mi cuerpo) pertenece a un orden instituido.
Para la producción de estos "cuerpos dóciles" es necesaria la coerción ininterrumpida en todos y cada uno de los procesos de la actividad corporal.
Y, ¿qué hace una mujer como yo en un lugar como este?
Sin embargo, hoy quiero liberarme del orden, de la razón y arriesgar la piel. ¿Qué pierdo?, no lo sé.
¿Qué gano?. Culpa, claramente culpa, pero ésta irá unida a una sensación erótica, corpórea de sentirse deseada y deseante.
Un beso rompe la cordura de cualquier mujer y la convierte en deseo…
Pero la verdad es que: Un beso no se explica, ¡se practica!
Eros y tanatos una vez más...











