La loca de la casa estimula mi imaginación: descobija, desmitifica, ensalza. Es un blog escrito y pensado para conjurar los demonios, pues la única manera de exorcizar mis daimons es enfrentarlos, encararlos, desenmascararlos. Los demonios o fantasmas, que si no los quitas de encima, como diría Cortázar, te arrebatarán el aire y son capaces de estrujarte y conducirte a la locura. Una contradicción aparente. Escribir es una manera de mostrar cordura. Sin embargo en esta mujer es la locura la que la conduce y la obliga a escribir.
El mièrcoles fue un día muy cargado de emociones y como estoy enferma, me derrumbé como hace tiempo no me pasaba. No faltó alguien que me recogiera y me escuchara. (Gracias). Cuando estuve más tranquila, miré a mi hijo, lo vi tan sabio, tan tranquilo y feliz. Luego miré a la negra, tan ella...
Y por fin me miré. Vi una mujer madura, con muchos rasgos de niña, tremendamente egoista y tremendamente auténtica y muy, pero muy dolida, no por lo del día, sino por la vida entera.
Una vida que sin querer me ha llevó a la doble vida, a lo privado y lo publico. Y eso no me gusta, odio el doble estándar, odio la falsedad, las máscaras, el no decir lo que se piensa.
Amo la autenticidad, amo la transparencia, aun cuando sea atroz de peor. Pongamos que yo soy transparentemente antipática.
Nunca digo algo cuando no lo siento, me cargan las frases hechas, las frases de buena crianza, decir te quiero cuando no lo siento, decir hola cómo estás, cuando no me interesa cómo está, hacer una cariño cuando no siento, hacer el amor si no quiero o no siento.
Es decir, tengo que sentir para actuar.
El mièrcoles me sentí traicionada y actue en consecuencia. Sentí las máscaras, sentí la deslealtad, el ocultar cosas, eso me duele. Eso me hace escapar. No quiero estar cerca de alguien cuando siempre hay que pedir explicaciones.
Te has fijado que yo nunca doy explicaciones por mi comportamiento y es fácil porque lo mío no tiene doble lecturas. Soy lo que soy. Es lo que hay.
Atoz de peor? SIII, ok. pero, se sabe de mí, se sabe con la chichita que se están curando. El que quiere toma y el que quiere lo deja.
Hay pequeños miedos que son sólo eso, miedos transitorios, vaivenes en la noche de los perros salvajes, sienes abiertas de par en par por un disparo que nadie hizo.Fuero de eso, hay otros pánicos terribles y ufanos, como el de buscarse en la mirada de los otros y la otras prójimas o prójimos cuando los milicos te buscaban querida mafalda, como cuando hiciste el amor sobre la mierda de los animales que no es ni será la misma mierda de la patria; ése si que es miedo. Miedo de despertar a punta de cañonazos o botas acallando palabras, miedo de querer un futuro sin noche aunque estemos llenos de tantas noches, miedo de gritar abajo el viejo asesino, temor de decir basta, angustia de no decir nada con el verdadero nombre que nunca fue tan falso como cuando no lo tuvimos.
Mi interés por el tema que planteo tiene relación con una serie de cuestionamientos que me he hecho a lo largo de mi vida respecto del tema. Una de las primeras interrogantes que me surgen es cuál es límite de una perversión en la sexualidad humana, qué es una perversión en sí, quién decide lo que es perverso o no. Corresponde el pervertido a una categoría de enfermedad mental o puede ser simplemente como lo plantea Benjamín fantasías sexuales a nivel inconsciente. Cómo vemos el tema es amplio y da para mucho. Quiero intentar responder dos de las preguntas antes mencionadas, aquella sobre el límite de las perversiones y dónde radica el concepto de perversión.
Lo primero que quiero definir y en ello debo reconocer que seré un poco subjetiva más que teórica es qué es la perversión y luego me centraré en la figura del perverso, para finalizar aludiendo a la obra del Marques de Sade, esto último más que nada por una posición o deformación profesional, mi área de trabajo es la literatura. y Sade ha representado desde hace tiempo, la figura del pervertido o del representante de aquellas posturas que poco concuerdan con lo que se ha llamado una sexualidad “normal”.
Perversión:
Según la Rae la perversión es la acción y efecto de pervertir, se asocia a ésta y al concepto perverso, del cual se dice “sumamente malo que causa daño intencionalmente o también que corrompe las costumbres o el orden y el estado habitual de las cosas”.
Si nos atenemos a este concepto, estamos claros que la perversión es transgresora, subvertora del orden moral. Sin embargo, en el campo de la sexualidad podemos preguntarnos: qué es lo malo y lo bueno. Si hablamos de una relación de pareja donde prima la confiabilidad y el consentimiento no existiría tal maniqueísmo.
La perversión, entonces, partiría no de una posición igualitaria de los sexos, sino a partir de una relación de poder, donde existe el binarismo dominador/dominado. Surge la figura del perverso, pues es un individuo que se maneja dentro de la esfera del poder o de la dominación. Por lo tanto en el sistema sexo-género quien posea tales características realiza acciones que van contra “lo establecido”.
Pervertido:
La Rae nos dice al respecto :"Dicho de una persona, de costumbres o inclinaciones sexuales que se consideran socialmente negativas o inmorales”. Según M. F. Irigoyen la figura del perverso tiene relación con algún tipo de disfunción inconsciente que ella denomina “Narciso”. Este personaje no sólo tiene las características que conocemos (mencionadas anteriormente), sino que además ella adjetiva el término poniéndolo como Perverso Narcisista.
Irigoyen diferencia a éste de cualquier sujeto que esté en crisis y que como defensa utilice mecanismos de perversión, pues los rasgos de la personalidad narcisista lo comparten casi todas las personas (egocentrismo, necesidad de ser admirado, intolerancia a las críticas). No se trata de rasgos patológicos, sino más bien de mecanismos productos de situaciones específicas, por ejemplo la manipulación.
El real perverso narcisista sólo se construye a sí mismo al saciar sus pulsiones destructoras. En este sentido surge la palabra perversión (del latín pervertere), o sea dar la vuelta invertir y apareció en la lengua francesa con el significado de convertir el bien en mal. Actualmente, esta palabra en su sentido corriente denota un juicio moral.
En el siglo XIX ya se definía la perversión como aquella característica de sujetos que estaban fuera de lo normal entonces se estableció la perversión como una desviación de los instintos (instinto social, moral, de nutrición).
El término narcisismo aparece por primera vez en 1910 en un texto de Freud dedicado a la homosexualidad. Más tarde distinguirá el narcisismo primario del secundario. Freud reconoce las existencia de pulsiones distintas a las sexuales, pero en esos casos no habla de perversión. El adjetivo perverso comporta una ambigüedad que corresponde a los dos sustantivos perversidad y perversión.
Desde el punto de vista del psicoanálisis, la perversión es una desviación en relación al acto sexual normal. Es decir la perversión define el carácter de determinados sujetos que manifiestan una crueldad o una malignidad particular. Muchos autores definen bajo estas palabras al perverso. “los individuos perversos -a los que también se les agrega narcisista pues éste es su rasgo base, eje de su perversión- son aquellos que bajo la influencia de su grandioso yo, intentan crear un vínculo con un segundo individuo, atacando su integridad con el fin de desarmarlo. Atacan al amor a sí mismo, a la confianza en sí mismo, a la autoestima y a la creencia de sí mismo en el otro en relación con ellos es irremplazable y que es el otro quien lo solicita”.
Los perversos narcisistas son considerados como sicóticos sin síntomas, que encuentran su equilibrio al descargar sobre otro el dolor que no sienten y las contradicciones internas que se niegan a percibir. No hacen daño ex profeso, hacen daño porque no saben existir de otro modo.
Es a esto último a donde me propongo llegar y encontrar el verdadero sentido de la perversión. Es claro que la perversión se da bajo una relación de poder en la pareja, en donde, como dijimos, existe una víctima y un victimario. Pero esto se estaría dando a nivel inconsciente o a ciertas disfunciones síquicas, en donde no caben juicios morales, ni de valor social. Entonces la perversión escapa al juicio moral/social que lo trasunta. La verdadera perversión y el pervertido radica en el inconsciente de los seres humanos, sobre todo en el ámbito de la sexualidad.
La relación que establezco y en la cual creo que es conveniente detenerse es en la relación sexo poder, pues allí es dónde podríamos hablar de perversión en cuanto se nos aparece una relación de dominio y de subyugación y que incuestionablemente varía en la mentalidad del hombre y de la mujer. Así para el hombre es mucho más fácil recurrir a prácticas perversas, tal como la violación, que para la mujer y ello porque tal como lo hemos aprendido la sexualidad es un constructo cultural en donde juegan un rol importante los conceptos de actividad y pasividad. Ello no niega que exista también en ambos géneros la disyunción entre fantasía y realidad, cuestión que en la cual me detendré ampliamente al analizar y proponer la figura del Marqués de Sade.
Para mantener una situación de equilibrio en este terreno de la sexualidad y continuando con la línea propuesta cito a Benjamin: “hay que proteger la distinción entre lo simbólico y lo concreto en dos frentes: mantener simultáneamente el respeto a la vida de fantasía inconsciente y a la realidad externa”, tensión que tiene en algunos sujetos un hilo muy fino que se puede cortar. Tensión que queda aún más clara cuando se afirma que corresponde a los dos principales dificultades del trato con la destructividad del otro: reconocer el peligro real y aceptar la presencia de una destructividad interna. Por ejemplo, un acto pornográfico difiere de un acto perverso en el sentido de que el primero no es más que el contenido de un deseo concreto de una relación entre excitación sexual y el reino de la fantasía. En cambio, en un acto de perversión está el daño, que puede ser ocasionado al otro, puesto que como he dicho proviene de figuras que disfuncionan en los niveles inconscientes del hombre o la mujer.
Resumiendo, Benjamin nos dice al respecto que cada uno de nosotros no puede negar que si bien es cierto su nivel consciente rechaza cualquier acto de perversión sexual como una violación por ejemplo, no por eso deja de tener ciertas fantasías sexuales, lo que le produce una excitación que no va más allá a menos que sea un Perverso narcisista.
Sade y las perversiones
Es por ello que rescato la figura del Marqué de Sade, puesto que la literatura al ser un espacio de libertad para la imaginación y el nivel inconsciente es capaz de expresar todo aquel nivel de erotismo y de deseo o pulsiones que no serían aceptadas por la sociedad en su nivel moral o ético. Por eso nos preguntamos por qué es interesante leer a Sade ¿Por qué queremos enseñar a Sade? ¿Es por el placer del conocimiento? ¿Es porque somos unos rebeldes contra las normas oficiales? ¿Es porque queremos escandalizar a la gente? ¿O es porque amamos la literatura y queremos que todo buen autor sea conocido? Probablemente, cada uno tendrá sus razones, pero para mí (y creo que este sentimiento es compartido por muchas otras personas interesadas en Sade) la razón principal es hacer un esfuerzo para cambiar la mentalidad de la gente, no sólo acerca del sexo, como alguien podría pensar, sino sobre la vida entera. No un gran cambio, quizás, pero al menos el suficiente para concienciarlos de que la moral no es lo que piensan. La importancia de la filosofía de Sade (y otras similares, como la de Nietzsche) consiste en que no son, como se suele pensar, una simple colección de perversiones aisladas y pensamientos sobre el libertinaje, sino una visión completa sobre la vida y el ser humano, que incluye muchos interesantes pensamientos sobre el amor, el odio, el sexo, el egoísmo, y prácticamente cualquier rincón del alma humana.
La persona que lee a Sade, y que se atreve a entenderlo, consigue una visión mucho más amplia y profunda de la vida que le proporciona una sensación de libertad y superioridad sobre el resto de la humanidad, desde el momento en que ve lo restringida y pobre que es la visión de la vida que tiene la gente normal. Sin embargo, es esta visión la que domina el mundo, y los ricos y elevados pensamientos del filósofo están a menudo condenados a morir en la lucha contra la sociedad.
Si este filósofo está aislado, su muerte es segura, pero si puede unir sus fuerzas con otros, entonces quizás se pueda hacer algo. Probablemente esto no provocará un gran cambio en la moral de la sociedad, porque no todo el mundo puede entender a Sade (y, de hecho, no todo el mundo debiera leerlo), pero al menos se podría reconocer que Sade no era simplemente un loco, y que sus pensamientos son apreciados por mucha gente inteligente de muchos rincones del mundo. Y quizás esto pueda abrir una pequeña 'brecha en el muro', y ayudar a cambiar un poco la estúpida moralidad que domina esta sociedad sin sentido.
¿Son las obras de Sade novelas eróticas?
No, a menos que tengamos una visión un tanto extraña y poco habitual de lo que es una novela erótica. Se dirá que son novelas sadomasoquistas, pero tampoco es cierto: son novelas libertinas. El libertinaje no es lo mismo que el erotismo. Es algo incluso independiente del sexo. En realidad, lo que hace Sade es conectar ambos mundos, afirmar que nuestros actos libertinos[1] provocan también la lubricidad. Así, por ejemplo, a muchos de sus libertinos les gusta realizar sacrilegios. Un sacrilegio, por sí mismo, no es más que un acto libertino: vamos en contra de las costumbres normales de nuestra sociedad, y el choque nervioso que nos produce el romper una barrera y comprobar que nuestra libertad y nuestro poder aparentemente se extienden, nos proporciona, si nuestra constitución anímica lo favorece, una especie de placer. En este momento aún no tiene nada que ver con el sexo, pero ocurre lo siguiente: que las personas que han probado todos los placeres eróticos habituales hasta el punto de que han llegado a hastiarse de ellos, encuentran en el acto libertino un estimulante que libera a sus sentidos de la atrofia en la que se encuentran. El libertino que ya casi no se excita fornicando con una mujer normal encuentra que, si lo hace con una monja a la que coloca una hostia consagrada en el pubis antes de penetrarla, la excitación que le produce el sacrilegio, aumentada por lo escandaloso de la situación, le produce un placer inicial que le permite gozar más incluso que antes. Este caso u otros similares es muy frecuente en la obra de Sade. A menudo nos muestra a libertinos que ya no pueden conseguir la erección si no son ayudados por métodos extraños que, al conmover su organismo, les sacan de la apatía en la que se encuentran.
Ahora bien, esto no tiene nada, o muy poco que ver con lo que comúnmente se llama sadomasoquismo, porque es la conexión con el libertinaje y no específicamente con el sufrimiento físico, y mucho menos con la dominación-sumisión, lo que constituye la originalidad de Sade. Naturalmente que en sus páginas encontramos muchos episodios de fustigación, pero no es ella la que les da fuerza. Para comprender el porqué, es necesario ver cómo divide el divino marqués las pasiones humanas. En la Historia de Juliette, aparece una división dentro de la "sociedad de amigos del crimen", parecida a la de Las 120 jornadas de Sodoma. El marqués habla cuatro tipos de pasiones: pasiones simples (es decir, eróticas), fustigación, pasiones criminales y pasiones asesinas.
Las primeras consisten en actos relacionados de una manera directa con el sexo, aunque se practique de una manera un tanto inhabitual. Esto incluye la homosexualidad, la pederastia y, en general, todo tipo de fetichismos (hacerlo con mujeres viejas, con pelirrojas, con mujeres peludas, etcétera). Hasta aquí quizás se podría afirmar que la obra de Sade es erótica, si bien hay que reconocer que derrocha una gran cantidad de imaginación para buscar las fantasías más extrañas, las combinaciones más rocambolescas y, sobre todo, de sazonarlas con detalles que provoquen la repulsión de las personas normales.
Las segundas sí que consisten en el llamado sadomasoquismo, o por lo menos en alguna de sus variantes. Nos muestra hombres a los que les gusta ser fustigados o usar el látigo con las mujeres, o a veces se prefieren otros instrumentos de tortura. Las razones que llevan a ciertos seres humanos a buscar el placer en estas prácticas, no creo que sea necesario que yo las exponga aquí. Hay muchos textos escritos sobre este tema por gente con mayor conocimiento y experiencia que yo sobre él.
Pero es ahora cuando viene la parte interesante. Si Sade se hubiese detenido aquí, simplemente sería un escritor sadomasoquista o, si se quiere, un escritor erótico (pervertido). Pero ocurre algo más, y aquí si que ya no sé si Sade realmente pensaba lo que voy a exponer a continuación, sino que lo explico porque creo que es así, y porque permite tener las ideas más claras sobre una obra tan extraña como la suya.
El sexo no es un aspecto aislado de la existencia humana que carezca de unión con las demás fuerzas que dominan nuestra personalidad, sino que es más bien la expresión fundamental de nuestras ganas de vivir. No sólo porque en él se demuestra una sobreabundancia de fuerzas, un derroche de facultades (puesto que no es imprescindible para seguir viviendo), sino porque es el medio para tener descendencia y extender así más aún nuestro poder y, casi podríamos decir que nuestro propio ser, a través del de nuestros hijos. Pretender separarlo del amor, como hacen algunos, o incluso de otras pasiones como la ira, la ambición, el sufrimiento o la crueldad, no demuestra otra cosa que nuestro desconocimiento del ser humano. Todos los afectos, por muy dispares que parezcan, están englobados en una única afectividad más general, de tal manera que es casi imposible modificar a uno sin que los otros cambien. ¿Pues no vemos a menudo que quien está triste por alguna desgracia pierde las ganas de comer, o que quien está alegre porque, por ejemplo, ha ganado su equipo de fútbol, tiene más ganas de hacerlo con su mujer? Y si aspectos tan dispares se encuentran relacionados, ¿como no ver que las pasiones fuertes afectan al placer sexual y éste a aquéllas?
Aquí es donde aparecen las pasiones criminales. Un hombre que, al mismo tiempo que se entrega a un acto lúbrico, aprovecha para robar, violar, herir a una persona o realizar un sacrilegio (el condimento en cuestión depende de la personalidad de cada uno), forzosamente ha de ver su goce incrementado. Y aquí es también donde Sade aparece como un autor realmente único, porque ya no se trata de presentar, como hacen los autores mediocres, actos más o menos excitantes sexualmente, sino de mostrar el placer que produce el mal mismo, como pasión humana. Los actos malvados y los sexuales aparecen unidos, pero se hace difícil decir cuál es el núcleo de la acción y cuál el condimento. Las pasiones asesinas, por su parte, no son más que la culminación de las criminales: el exterminio de otro ser humano se ve como la última de las atrocidades y, por tanto, como la más excitante.
Pero se preguntarán muchos, sin duda, cómo puede llegar a estar tan desordenada la sensibilidad de una persona para que su placer se vea potenciado precisamente por estos actos. Veamos lo que responde Curval a esto:
“Este camino se recorre imperceptiblemente, es un camino de flores; un exceso lleva al otro, la imaginación, siempre insaciable, no tarda de llevarnos al último jalón, y, como sólo ha recorrido su carrera endureciendo el corazón, en cuanto ha llegado a la meta, ese corazón, que contenía anteriormente algunas virtudes, ya no reconoce ninguna”.
Excelente descripción la que Sade pone en boca de su personaje, que corrobora lo que ya de antiguo afirmaban los sabios: que los caminos de la virtud y el vicio son muy diferentes. El de la virtud es, al principio, escarpado y difícil, se hace duro caminar por él y a menudo siente uno deseos de volver atrás; pero cuando ya se ha recorrido un trecho, se hace llano y fácil, y uno se da cuenta de que ha escogido la senda correcta. En cambio, el del vicio es hermoso y agradable al principio, ancho y rodeado de un bonito paisaje; pero cuando ya nos encontramos a una cierta distancia del punto de partida, vemos que comienzan a desaparecer las flores, que se hace más tenebroso y estrecho, hasta el punto de que queríamos volver atrás, si no fuera porque la distancia es tan grande que no nos queda más remedio que continuar caminando en busca de la última consecuencia de nuestra equivocación inicial.
Pero quizás haya aún quien piense que si realmente depende de la sensibilidad de cada uno la relación concreta que exista entre nuestras pasiones, parece que en la mayoría de los casos, esta sensibilidad nos dirige en otras direcciones que no son las de la maldad y el libertinaje. A esto yo respondo que eso es lo que se cree, pero en realidad no es así. Lo que ocurre es que la vida en sociedad, fuerza al ser humano a un comportamiento más cívico, ya que su propia existencia depende de las buenas relaciones entre él y sus conciudadanos. Pero si por un momento ese hombre tuviese la posibilidad de realizar todos los actos que le vinieran en gana, sin que estuviera en peligro su seguridad, ya veríamos entonces cuál es la verdadera cara del ser humano.
Es sencillo ser virtuoso cuando nuestra educación, nuestras relaciones personales, nuestras dependencias económicas y, en fin, nuestra situación nos fuerzan a ello, como también lo es ser mediocre cuando no se es capaz de ser algo más; pero no es menos sencillo ser malvado cuando nuestro poder, nuestra independencia y, otra vez, nuestra situación nos lo permite. Habría muchos más libertinos de lo que se imagina si las circunstancias lo permitieran.
Haber descubierto este aspecto del alma humana y haberlo descrito tan magistralmente constituye el mérito principal de Sade. A su lado, los autores eróticos aparecen como unos niños traviesos que creen que hacen algo importante al jugar a sus tontos juegos, en los que se preocupan sólo de presentar imágenes agradables sin alcanzar a ver realmente al ser humano. Pero aún hay otra aportación de Sade que vale la pena mencionar, y es que nos muestra hasta qué punto el placer provocado por el mal va más allá de nuestros sentidos e incluso de nuestra existencia. El ejemplo más curioso de estas fantasías lo ofrece Saint-Fond. Después de torturar a sus víctimas tenía la extraña costumbre de hacerles firmar con su sangre un pacto con el diablo, de manera que le entregaban su alma; de este modo, si existía realmente una vida después de esta, los infortunados sufrirían eternamente en el infierno, y de este modo los efectos de la maldad del libertino se hacen ilimitados. En Las 120 jornadas de Sodoma, por ejemplo, se cuenta la pasión de un hombre cuyo único placer consistía en pervertir a las jovencitas a base de inclinarlas al vicio, pero únicamente a través de la razón, hablando con ellas y convenciéndolas. El monstruo no disfrutaba de ningún goce sensual en ese momento, sino que era más tarde, cuando alguien le contaba los excesos a los que se entregaba alguna de las jovencitas a las que él había pervertido, cuando se excitaba.
También en la Historia de Juliette se habla de este tema, cuando Clairwill le confiesa a Juliette que le gustaría cometer un crimen que se extendiera más allá incluso de su propia existencia, y que esto sólo puede conseguirse mediante la perversión de otras personas, que a su vez se encarguen de extender el crimen. El vehículo para conseguir esto podría ser la escritura, y quizás Sade pensaba en sí mismo cuando ponía este comentario en boca de su personaje.
CONCLUSIONES
Hemos descubierto, con la ayuda de la literatura de Sade que la perversión también constituye un constructo social y que en el fondo puede ser atribuida a tres tipo de definiciones. La primera aquella del diccionario que está recubierta por el juicio moral o de todo acto que escape a lo que se ha llamado la sexualidad “normal”.
La segunda tiene relación con lo que para mí constituye el verdadero pervertido, pero éste es una disfunción síquica que pocas personas tienen, y en donde está implícito el hacer daño. Pero donde prima el nivel inconsciente y de los traumas.
La tercera, y es la que nos propone Sade es que el amor, el erotismo, están unidos a un todo que es el ser humano; suma de complejidades y pasiones que pulsan por salir, pero que no lo hacen por el infranqueable cuestionamiento que hace la sociedad sobre nuestros actos. De allí, que para mí la literatura y el arte, en general, sea la única vía de escape (socialmente aceptada) donde pueden existir Sade y muchos otros que no hacen otra cosa que vivir en plenitud su humanidad, sus pasiones, afecciones y todo aquello que hace que hombres y mujeres seamos únicos y diferenciados en la naturaleza.
BIBLIOGRAFÍA:
Benjamin, Jessica, Sujetos iguales, objetos de amor, Editorial Paidos, Stgo. Hirigoyen, Marie-France, El acoso moral, Editorial Paidós, México, 1999.
[1] Hablamos de la palabra libertino a cambio de la de pervertido, como
Ya, sobreviví un año más. no es malo, con lo que cuesta estar parada en este mundo. He estado pensando (extraño en mí). Recapitulo lo que fue este año de vida que recién termina: Creo que ya puedo decir que, a pesar de mi misma, estoy logrando (de a poco muy de a poco), congeniarme con el mundo, en cierta manera tratar de entender, quizás a ser un poco más tolerante, aunque no me gusta esa palabra en mi caso muchas veces tengo que aplicarla. La cuestión es que aquello no es malo.
Una de las cosas más gratificantes fue el haberme reencontrado y sacar a la luz de la experiencia de hoy, algunos seres queridos, muy queridos. La vida, el sistema de pronto te hace guardar cosas que no deberías.
Hablo de mis compañeros de mis tiempos de Universidad, aquellos que lucharon y sufrieron junto conmigo, aquellos que a pesar de la vida misma y los años siguen siendo buenos, nobles de alma y de corazón, siguen creyendo y luchando, desde sus nuevas trincheras de profesionales y artistas.
La vida me había alejado de ellos, hubo muchos momentos en que me sentí sola, creì que mi revolución no solo era silenciosa, sino que se había callado para siempre. Pero me equivoqué ellos estaban, están y siguen siendo estando y no claudican. Doy ahora gracias a la vida por haberme dado este hermoso regalo de encuentro y de saber que no estoy sola en la lucha y creer (insisto) que otro mundo es posible. Por eso dedico mi día, mis esperanzas y mi seguir viva a los que Galeano llama Los Nadies. Gracias compañeros, sé que están y ya no me siento sola.
(Así somos algunas para nosotras y para los otros. Yo la peor de todas. Otro demonio más )
Has visto esa película?. Ayer en mi nuevo letargo existencial, la vi por segunda vez. Es hermosa.
Sor Juana Inés de la cruz, monja del siglo 17, mujer, transgresora, poeta, teóloga, escritora, científica, humanista, intelectual. Ella la peor, destinada a desdecirse, destinada a abominar de sus pasiones, destinada a ser increyente de sí misma. Sólo por aquello de "las mujeres callen en la iglesia".
Sin duda Maria Luisa Bemberg hace un relato maravilloso de esta mujer que se salió de los cánones de su tiempo.
Escribió porque su corazón y esencia se lo pedían, luchó hasta que no pudo más. La iglesia, la "santa Inquisición" o como quiera llamarsele, la hicieron callar. Lo mismo sucedió con Galileo.
Hoy reconocemos en ella su valor, su humanismo su dedicación a ser ella misma. En cierta forma hoy se le pide perdón... lo mismo sucedió con Galileo. La pregunta es ¿Tiene algún sentido el perdón?.
La reconocemos, la admiramos pero a ella sólo le quedó la magra opción de fingir que era feliz.
El conocimiento, la sabiduría, su infinita curiosidad al final sólo la llevaron a ser infeliz. No pudo con el mundo, no pudo con la cultura impositiva, no pudo ser.
Sor juana, es para mí una de las grandes de la historia, lamento su desdicha, lamento no poder ser feliz como a ella le hubiera gustado ser.
Y la traigo a mi vida hoy, porque hay veces que siento como ella, eso de no poder ser yo, eso de pensar hasta el infinito, cansa, les juro que cansa. No soy intelectual como ella, sólo tengo una cierta curiosidad por intentar explicar cosas humanas, las mías y las otras y no llego a puerto, siempre está la duda, siempre está la sospecha. Entonces no me queda otra igual que Sor Juana... Fingir que soy feliz.
Finjamos que soy feliz...
Finjamos que soy feliz, triste pensamiento, un rato;
quizá podréis persuadirme,
aunque yo sé lo contrario,
que pues sólo en la aprehensión dicen que estriban los daños,
si os imagináis dichoso no seréis tan desdichado.
Sírvame el entendimiento alguna vez de descanso,
y no siempre esté el ingenio con el provecho encontrado.
Todo el mundo es opiniones de pareceres tan varios,
que lo que el uno que es negro el otro prueba que es blanco.
A unos sirve de atractivo lo que otro concibe enfado;
y lo que éste por alivio, aquél tiene por trabajo.
El que está triste, censura al alegre de liviano;
y el que está alegre se burla de ver al triste penando.
Los dos filósofos griegos bien esta verdad probaron:
pues lo que en el uno risa, causaba en el otro llanto.
Célebre su oposición ha sido por siglos tantos,
sin que cuál acertó, esté hasta agora averiguado.
Antes, en sus dos banderas el mundo todo alistado,
conforme el humor le dicta, sigue cada cual el bando.
Uno dice que de risa sólo es digno el mundo vario;
y otro, que sus infortunios son sólo para llorados.
Para todo se halla prueba y razón en qué fundarlo;
y no hay razón para nada,de haber razón para tanto.
Todos son iguales jueces;
y siendo iguales y varios,
no hay quien pueda decidir cuál es lo más acertado.
Pues, si no hay quien lo sentencie,
¿por qué pensáis, vos, errado,
que os cometió Dios a vos la decisión de los casos?
O ¿por qué, contra vos mismo, severamente inhumano,
entre lo amargo y lo dulce, queréis elegir lo amargo?
Si es mío mi entendimiento,
¿por qué siempre he de encontrarlo tan torpe para el alivio,
tan agudo para el daño?
El discurso es un acero que sirve para ambos cabos:
de dar muerte, por la punta, por el pomo, de resguardo.
Si vos, sabiendo el peligro queréis por la punta usarlo,
¿qué culpa tiene el acero del mal uso de la mano?
No es saber, saber hacer discursos sutiles, vanos;
que el saber consiste sólo en elegir lo más sano.
Especular las desdichas y examinar los presagios,
sólo sirve de que el mal crezca con anticiparlo.
En los trabajos futuros, la atención, sutilizando,
más formidable que el riesgo suele fingir el amago.
Qué feliz es la ignorancia del que, indoctamente sabio,
halla de lo que padece, en lo que ignora, sagrado!
No siempre suben segurosvuelos del ingenio osados,
que buscan trono en el fuegoy hallan sepulcro en el llanto.
También es vicio el saber,
que si no se va atajando,
cuando menos se conoce es más nocivo el estrago;
y si el vuelo no le abaten, en sutilezas cebado,
por cuidar de lo curioso olvida lo necesario.
Si culta mano no impide crecer al árbol copado,
quita la sustancia al frutola locura de los ramos.
Si andar a nave ligerano estorba lastre pesado,
sirve el vuelo de que sea el precipicio más alto.
En amenidad inútil, ¿qué importa al florido campo,
si no halla fruto el otoño, que ostente flores el mayo?
¿De qué sirve al ingenioel producir muchos partos,
si a la multitud se sigue el malogro de abortarlos?
Y a esta desdicha
por fuerza ha de seguirse
el fracaso de quedar el que produce,
si no muerto, lastimado.
El ingenio es como el fuego, que, con la materia ingrato,
tanto la consume más cuando él se ostenta más claro.
Es de su propio Señor tan rebelado vasallo,
que convierte en sus ofensas las armas de su resguardo.
Este pésimo ejercicio,
este duro afán pesado,
a los ojos de los hombres dio Dios para ejercitarlos.
¿Qué loca ambición nos lleva de nosotros olvidados?
En realidad para varios... Me niego profundamente a andar queriendo a todo el mundo sólo porque es 24 de diciembre. A los que quiero, creo, necesito, deseo, amo, etc, lo hago todo el año. No necesito un día especial para hacerlo. A los que me caen mal, encuentro tontos, insulzos, baratos, comunes, ídem, los encuentro así todo el año y en este día no tiene porque cambiar. Qué deseo?... cual Miss Simpatía: LA PAZ MUNDIAL.... Lo único que rescato de este día, es que nació, según la historia, un gran personaje que le dio un nuevo rumbo al mundo, llamado Jesuscristo. Pero que yo sepa él echó a los mercaderes del templo.... Entonces hay algo que no cuadra, no cuaja, no suma. Y que yo sepa los regalos que le hicieron los Reyes magos eran muy sencillos y de hecho el nació en un pajar. Ergo, sigo marcando ocupado. No creo en Dios, pero si creo en los grandes hombres de la historia. Jesús lo fue.
Independientemente de la religión. Jesús nació y fue pobre.
Me quedo con esto del día 24 de diciembre o 25, el resto a la...
1) No voto más Concertación... Eso no quiere decir que votaré por la derecha. Pero me aburrí del gatopardo.
2) Tiempo de decisiones. Rudo cuando una ha estado más de diez años en la misma pega.
3) Más tranquila, pero no por eso menos angustiada.
4) Enamorada de mi trabajo
5) Na que decir, mi cable a tierrra: Salvador
6) Mi madre está.
7) Amando el amor de los marineros que besan y se van.
8) Tratando de quererte como mereces...lo lograré?
9) Utopías (sí), me alimentan el espiritu 10) Feminismo ídem, aun cuando sea doble discurso 11) Chelas y yo 12) Transgresión de todas maneras. Dónde? 13) Me sigue cargando la estupidez y la tontera. Puchas que hay gente tonta. 14) La Negra Ester 15) Mi hogar, mi casa, mi depto. 16) Mi cama 17) Infiel? 18) Cómo ser MINA y no morir en el intento
19) Odios que no pasan: Pinochet, Bush, transantiago.. hay más pero no me acuerdo. 20) Que no me deje la Marcela..., please. Me sentiría como el doctor House, quien ya no tiene su bastón. Esto es sólo para descargarme, lo más probable es que nadie entienda un pito de lo que he escrito, pero en fin yo aclaro las cosas y con eso es suficiente.
En este letargo de vida. Me siento y soy Penélope...
Cuatro cosas acerca de mí, que puede que sepas o no, en ningún orden en especial.
Las instrucciones están al final.
CUATRO EMPLEOS QUE HE TENIDO EN MI VIDA
1.Mujer 2. Madre 3. Profesora 4. Amante
CUATRO PELÍCULAS QUE VOLVERÍA A VER UNA Y OTRA VEZ:
1.- El padrino 2.- El Diario de Britget Jones 3.- Las horas 4.- La vida de los otros
CUATRO LUGARES DONDE HE VIVIDO:
1. Macul 2. La florida 3. Talca 4. Ñuñoa
PROGRAMAS/SERIES DE TV QUE VEO:
1. Doctor House 2. Tolerancia Cero 3. teleseries freak: Sr. de la Querencia, Alguien te mira, Montecristo, Resisitiré 4. La ley y el orden UVE
CUATRO LUGARES EN LOS QUE HE ESTADO:
1. España 2. Argentina, Buenos aires, San juan 3. Coyhaique, carretera Austral, el sur de Chile 3. Isla de Chiloé
CUATRO COSAS QUE ME CHOCAN:
1. La Mentira 2. La hipocresía 3. La falsedad 4. La traición
CUATRO PERSONAS QUE ME MANDAN CORREOS CON REGULARIDAD:
1. Icy 2. María Isabel 3. Nadia 4. Facebook, todos y ninguno
CUATRO DE MIS COMIDAS FAVORITAS:1. Parillada 2. Mariscos 3. Pastas 4. Chocolate
CUATRO LUGARES EN LOS QUE DESEARIA ESTAR AHORA:1.- En mi cama 2.- En Buenos Aires 3.- En madrid 4. En la vida.
CUATRO AMIGOS (NO PARIENTES) QUE CREO QUE CONTESTARAN: 1. Icy 2. Ptas. no sé, ando en busca de la canción de amor y nadie me pesca (triste vida) 3. el J, pero ahora tiene otras prioridades 4. Atroz de peor
ESPERO QUE ESTE AÑO (2009) PUEDA:Recuperar el tiempo perdido, Amar con ganas, hacer el amor todas las veces que quiera, tener la sabiduría suficiente para contener a mi hijo, viajar, recuperar a mi madre. Retomar el doctorado, (eso es rudo). Ser valorada en mi profesión, No deprimirme in extenso, seguir con el gym, bajar cinco kilos...
BEBIDAS FAVORITAS: 1. Cerveza escudo 2. Coca cola light 3. Té verde 4.Mango sour
Suficiente de mí ahora te toca contestar a ti. Ahora aquí está lo que tienes que hacer... Y, por favor, no eches a perder la diversión...Borra todas mis respuestas y escribe las tuyas. En teoría, conocerás mucho más, de algunos pequeños detalles de personas que conoces. Recuerda comentarlo.
Ayer viendo, escuchando y sintiendo a Serrat , me emocioné mucho y me vinieron a la vida dos canciones hermosas de amor. Para mí gusto las dos más bellas.
Pude amar y sé lo que siente.
Víctor... siempre Víctor...
Lucía... a veces quiero llamarme así. Hubo alguien en lo que he vivido, me gustaría saber si habrá otro... creo que ya no.)
No es romanticismo, es amor aquel que se expresa para alguien único, especial que te invade, pero estás gustosa de que lo haciera.. De pronto una sola vez la vida